jueves, 30 de enero de 2014

Quail Scotch eggs - Huevos de codorniz disfrazados y abrigados

Un poco oscuretes, ¿eh? ¡Es que los freí yo! No solo los freí yo, es que estaba sola en casa (con Petunia). Sin supervisión de adultos, ni nada, saltándome el manual, jugándome el tipo. Vidasinriesgonoesvida y tal.

[Paréntesis - Batallita]
Pero ante esta oscuridad, hay dos o tres cosas que he aprendido de mi madre.
Pues a mí me gusta así (que vale para cuando algo se te quema).
No está quemado, está dorado, es que tiene miel (que vale aunque la piel de un pato salga más negra que el carbón).
Pues lo que yo he dicho/decía/dije/digo ¡Hola, Diego! (porque somos de una estirpe muy inteligente y siempre tenemos razón).
Puedes haber dicho lo que quieras anteriormente, zanja todas las conversaciones, e incluso las discusiones, con un "Pues lo que yo decía", en cuanto te des cuenta de que no ibas bien encaminada.
[Fin del paréntesis encorchetado - Sigue batallita]
Esto es cuqui cuqui, ¿eh? 
Hace muchísimo que le prometí al taster hacerle esta receta, y ha tardado, igual que tardó la panna cotta de chocolate y menta.
Estos huevos, aunque la receta no lo sea para nada, son otro recuerdo parisino. Nuestra primera comida allí, de hecho.
Y es que el día que llegamos a París, cuando quisimos salir del hotel, ya era una hora poco prudencial para comer, pero algo teletubbie para merendar, así que nos fuimos a la aventura, sin comer nada, a pasear por los Campos Elíseos.
Aquí los parisinos...
Y allí entramos en el Mark&Spencer, donde le convencí para que cogiera estos huevos, a pesar de su cara de "yo paso",  y compramos un par de guarradas más, que nos tomamos en los jardines del Louvre, donde por fin conseguimos comida decente, en un Paul que había.
Así que por el camino hasta allí, nuestro único sustento eran los Scotch eggs del Spencer, y alguna otra cosa que hizo que el taster a punto estuviera de abandonarme (odia a las mujeres que atraen a las avispas), por cierto problemilla con un pastelito de ruibarbo y alguna otra pegajosería que compré.
Tienen mejor pintal os míos, ¿verdad?
La receta, por supuesto, no es nada parisina (pero tampoco lo es el Mark&Spencer), sino que está sacada del Jamie's Great Britain de Jamie Oliver (si no tenéis el libro, aquí tenéis su receta).

Quail Scotch eggs o huevos de codorniz disfrazados y abrigados
Que se vea que no engaño, ¿alguien duda que estaban de muerte?
Ingredientes:
- 6 huevos de codorniz
- 200 gramos de longanizas
- 1/4 de cucharadita de pimentón dulce
- 1/2 ramita de tomillo
- Unas hojitas de salvia
- Sal
- Pimienta
- Nuez moscada
- 2-3 cucharadas de harina
- 1 huevo batido
- 75 gramos de pan picado

Preparación:
1) Poner agua con sal en un cazo y llevar a ebullición.
Cocer los huevos de codorniz durante 2 minutos.
Pasar por agua fría, pelar y reservar.
2) Mezclar en un bol la carne de las sahichas (sacada de la tripa), pimentón, hierbas, sal, pimienta y nuez moscada.
3) Formamos en la palma de nuestras manos unas 'galletas' de unos 6 cm de diámetro con la carne de la salchicha condimentada.
Metemos en medio el huevo y vamos rodeando y cerrando, como formando una albóndiga alrededor del huevito.
4) Ponemos en un bol la harina.
Batimos en un cuenco o plato hondo el huevo.
En un tercer recipiente echamos el pan picado.
5) Pasamos cada bolita por harina, luego por huevo, y por último por el pan, presionando bien.
6) Calentamos un montón (yo usé 700 ml aproximadamente) de aceite (recomiendo un cazo pequeño y alto a una sartén), o la freidora.
Cuando el aceite esté bien caliente (180-190º) echamos las bolitas, en tandas. Yo lo hice de tres en tres, porque más de cuatro cada vez no me parecía apropiado, y freí durante 4 minutos aproximadamente, a fuego medio, y no medio alto, porque estas estaban hechas por dentro, pero como veis, muy doradas por fuera.
Porque a mí me gusta así.

Servid inmediatamente, quedarán genial como aperitivo, con una salsita, o bien sobre una ensalada o un nidito de patatas paja. Aunque nosotros los servimos al soserío.
A mí me gustan recién hechas, pero también están ricas en frío, que es como las probamos la primera vez.

Hace justo un añito: Bastones crujientes de polenta o lo que es lo mismo, la caña de guarnición.
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Profiteroles, o lo que es lo mismo, la caña de postre.

martes, 28 de enero de 2014

Crema de almendras (con y sin chocolate)

Esta receta es simple, simple.
La podemos tunear como queramos.
Una vez la has preparado, probado, utilizado, y comprobado que se conserva estupendamente, te preguntas por qué narices cuando compras una de estas cremas llevan doscientos mil conservantes, cincuenta mil aceites de palma, y demás porquerías.
Vale sí, así dura mil siglos, primero en el super, y luego en tu casa, ¡¡pero peor me lo ponen!!

Que si os pasáis por la sección eco, bio, dietética o alguna de esas en las que los supermercados aprovechan para poner lo que no saben dónde colocar, también las hay a veces sin más ingredientes que los frutos secos, o algo de azúcar o tal.
Sí, se ve la pegatina de la crème fraîche, ¿alguien tiene el truco para quitar esas dichosas etiquetas a la primera?
Esta la preparé (y devoramos) en junio, para aprovechar mi nueva y flamante (ya no tan nueva) picadora de mil cuchillas y accesorios.

Pero no me acordé de ella hasta el pasado viernes, en el aparcamiento del Carrefour.
Ese en el que el taster aparca en la punta del fondo fondísimo del aparcamiento, donde no hay más coches, para que no venga una mamá (que no se ofenda ninguna mamá, esto va solo para las mamás que abren las puertas del coche al modo ancha es Castilla*) y trate de abrir su puerta en un ángulo de 180º para meter al niño en el asiento de atrás o una bolsa con el pan (en serio, ¿no ve que no hace falta abrir tanto la puerta para meter un pan?).
Teniendo en cuenta lo lejos que aparca, me da para acordarme de mil cosas en el camino hacia la puerta (en la madre del taster, por ejemplo, cuando llueve).
La cosa es que habíamos comprado una crema de avellanas de tarro, y me acordé de esta, que al final no publiqué, con todas aquellas terribles fotos que había tirado (yo sola en casa y sin luz).

Tras esta batallita no puedo decir aquello de: "Una vez probéis esta receta no volveréis a comprar ningún untable de frutos secos"

Si puedo decir, y aquí no miento que: "Una vez probéis esta receta, no... volveréis a querer / pensaréis que no volveréis a... comprar ningún untable de frutos secos".

Va, ¡¡al lío!!

* Vosotras no os ofendáis tampoco, ya nos ofendemos nosotros por vosotras cuando compartís la pintura de vuestros coches.

Crema de almendras (y chocolate)
Versiones hay mil, y todas las recetas son similares a esta, pero si es vuestra primera vez, y queréis ver por qué estados pasa esto, aquí tenéis un buen enlace.
Ingredientes:
- 1 taza de almendras, tostadas, sin sal y sin piel
- 1-3 cucharaditas de sirope de arce, o de ágave, o miel...
- Pizca de sal
- 30-40 g de chocolate muy muy negro (si la vais a hacer toda de chocolate, necesitaréis el doble)

Preparación:
1) Si las almendras están crudas, las tostamos al horno, si no tienen piel, las pelamos.
2) Ponemos las almendras en la picadora, y batimos unos 5-10 minutos, parando cada poco la máquina, mezclando con una espátula para repartir (hay cachitos que saltan un poco a las paredes, y o lo bajas tú, o ahí se quedan).
3) Cuando tengamos una especie de pasta, y si no nos ha hecho falta añadir nada de grasa, agregamos el sirope y sal y le damos unos cuantos 'pulses/meneos' más, hasta que esté fluido y bien integrado.
En este punto podemos probar de sabor, para ajustar el endulzante, y de textura, porque podemos querer una cosa más grumosa y gruesa si es para utilizar en un postre, o algo más fluido si queremos usar para untar.
4) Ahora guardamos la mitad de la crema en un tarro.
Al resto, sin sacarlo de la picadora, le añadimos el chocolate derretido y mezclamos bien.
¡Y a otro bote!

Más cositas...
Conservación
Si lo guardáis a temperatura ambiente, la textura será la que veis en las fotos (casi verano y en una casa calurosilla).
En invierno se mantiene también algo fluida, pero no tanto.
En el frigo, para mi gusto, queda demasiado durota y luego hay que trabajarla un poquito para untarla.
Para los que la tengáis a temperatura ambiente...
Habrá que dar un meneo antes de utilizarlo, porque se separa un poco la grasa y se queda todo el líquido arriba.
¿Uso endulzante?
Es opcional, pero yo prefiero utilizarlo, si no, es una crema más fuerte de sabor, nos chocará respecto a las cremas que solemos tomar, pero está buena.
Si pensáis utilizar toda la crema para hacer otro postre, como una mousse, un bizcocho, o algo así, es mejor no usar ningún azúcar, porque ya lo llevará la otra receta. Si es para untar, mejor un pelín dulce.
Uso de aceite...
El aceite es opcional, hace que quede más fluido, con mejor textura, pero con el endulzante que usemos puede que no sea necesario. Yo solo recuerdo haber usado una vez aceite para hacer algo así, porque no había manera.
Pero fue con la anterior picadora, que no era tan potente.
También depende de cómo reaccionen nuestros frutos secos en la picadora. ¿Que vemos que no sueltan su aceite y sigue todo grumosísimo? ¡Pues echamos unas gotitas de aceite para ayudar!
Fecha de caducidad
Dura bastante, en la nevera aún más. No os podría decir un plazo, porque no lo he ido comprobando, se va viendo a medida que la utilizas si está bien o mal. Pero se conserva durante bastante tiempo en perfecto estado, y si no, me imagino que lo vais a notar, o le habrá salido moho (supongo) o tendrá un color feo, o al probar sabrá a rancio.
De todos modos, yo hago poca cantidad, una taza, taza y media, y con eso sabéis que más de 15-30 días no os va a durar en casa :P
Y además...
He visto también recetas que utilizan leche, no lo he probado nunca.
Podéis usar la especia que queráis, ¡imaginad qué bueno!
No os perdáis la prueba con chocolate, ¡va! Y recordad que, si vais a hacerla toda de chocolate, tendréis que utilizar 60 gramos. Y que si usáis un chocolate blanco o con leche, será mejor que no uséis el sirope.
Hace justo un añito: Focaccia con pollo empanado al pesto, ¡¡no os la podéis perder!!
¿Y hace dos? ¡Qué pesada!

viernes, 24 de enero de 2014

Reliquias y antiguallas - Pastel de chocolate blanco, pera y cardamomo

El otro día, tras casi cuatro meses en esta casa, por fin organizamos y ordenamos la leonera. Y ya podemos llamar trastero a nuestro trastero. Bueno, incluso, tendríamos que buscar un nombre nuevo, ¡porque ya no hay trastos!
Vale, uno pequeño, salvé esta taza de la quema.
Como siempre, lo mejor de preparar el postre es el premio de desayuno que te llevas. Esto es al día siguiente, y estaba incluso más bueno. No, el wasabi no lo usé con el pastel. 
Algo parecido a lo que pasaba a mi notantrastero, le sucede a mi carpeta de fotos recetadas. Y desde el 19 de octubre estaba esperando este pastel tan estupendo, que puede que sea es de los mejores postres que recuerdo haber hecho.
Es gracioso, soy más de manzanas que de peras, pero los postres con peras siempre me gustan más.
Pasa como con esta tarta tan feamente fotografiada, que tampoco deberíais perderos.
Últimamente le pasa esto a las fotos cuando las subo a Blogger, ¿misterios de la tecnología? No, no me refiero a que esté empezado y se manche el plato...
Os dejo con esta tarta que saqué del trastero de la carpeta de pendientes, con peras, cardamomo y chocolate blanco. No sé cómo venderlo, no tiene explicación, es sencillamente maravillosíiiiiiiiiiiisimo.
La receta es de Jans madblog.

Se puede usar un molde más amplio y la tarta será más baja, como la original (aunque creo que la mía es ferpectísima :P).
Nuestro helado era de leche merengada, con caramelo, canela y pecanas, que le va muy bien.

Pastel de chocolate blanco, pera y cardamomo
Ingredientes (para un molde de 23-26 cm de diámetro):
- 175 gramos de chocolate blanco
- 175 gramos de mantequilla
- 50 gramos de sirope de arce
- 125 gramos de harina
- 1 cucharadita de cardamomo
- 3/4 de cucharadita de semillitas de vainilla
- 125 gramos de azúcar
- Pizca de sal
- 3 huevos
- 3-4 peras

Preparación:
1) Derretimos el chocolate blanco con la mantequilla.
2) Añadimos el sirope de arce y mezclamos bien.
3) Agregamos la harina, cardamomo, vainilla, azúcar y sal y mezclamos.
4) Echamos los huevos y mezclamos bien.
Vertemos la masa en un molde ligeramente engrasado y/o enharinado.
5) Descorazonamos las peras (yo no las pelo, pero esto va por familias), las cortamos en mitades (si preferís, en cachos más pequeños o láminas, ¡pero mirad qué bonito queda así!) y las colocamos ordenadamente (!!) por encima de la masa.
6) Horneamos a 180º durante 20-30 minutos. Yo veo suficientes 25.
Espolvoreamos con glass y servimos.
La foto era mejor dejarla para el final, pero en serio, ¡¡mirad qué miga!!
Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada!

jueves, 23 de enero de 2014

Tarta en vaso de limón y champagne

Ese sirope de arce con arándanos tan Halloweenero es la bomba
Batallita de las mías.
A todos nos pasa ir a comprar algo y que se nos olvide lo más importante.
A todos nos ha sucedido pensar que tenemos un ingrediente en casa, y que realmente no quede.
A todos incluso nos ha dado por comprar azúcar, porque se nos está acabando, y al llegar a casa ver que teníamos másquedesobra.

Pero a mí es que me pasan unas anormaladas que no tienen nombre.
Bajo al trastero a por un cartón de leche, cojo la caja donde [se supone que] están, veo que no pesa lo suficiente como para haber dentro leche.
Y entonces, ¿qué pinta ahí la caja vacía? *
¡¡No está vacía!!
Como veis, el bizcocho merece la pena por sí solo... 
Me la acerco [Porque entonces el trastero aún no estaba ordenado y no podía aproximarme yo a la caja].
Dos tabletas de turrón. Monerris de chocolate y almendras (mi favorito desde mi tierna infancia) y un praliné de brownie (todos los años cae un sacrílego).
¡¡¡¡Se me había olvidado que los compré para las pasadas fiestas!!!!
Ni siquiera los había perdido, no, es que ni sabía que tenía turrón comprado en Santander.

Por supuesto, en lugar de comer un bombón**, como suelo hacer cuando bajo al trastero (sí, tengo bombones en el trastero y cuando bajo me como uno, supongo que es la única manera de que una pierda la pereza de pasar por el trastero) probé la de brownie, y no está mal...

El postre, también es también consecuencia de las sobras (no despistada) de Navidad. Con los restos champagne de Nochevieja (¡parece mentira que mi madre y yo dejáramos algo!) hemos preparado [¿Y por qué siempre hablo en primera persona del plural, como si alguien me ayudase, si lo preparo todo yo sola?] estos postres tan ricos, un candidato magnífico para un postre el próximo Año Nuevo.
La base es el bizcocho de limón y aceite de oliva de Un déjeneur de soleil, hemos usado un sirope de arce con arándanos, y he montado nata con azúcar y un chorro generosísimo de champagne (lo eché todo junto bien frío y monté).
Y el resultado es exquisito, ¡¡no os lo perdáis!! :)

* Por cierto, esto es muy del taster, vaciar algo: un bote de Nesquick, una caja de galletas, lo que sea, y dejar la caja vacía en su sitio ***
** De todos modos, ya no quedan bombones en el trastero.
*** Esto me desquicia, porque yo lo hacía de pequeña, pero ya me he arrepentido. Así se quejaba mi madre de que, si el bote de leche condensada está en su sitio vacío, no compra más, porque no sabe que no queda.


Copas de limón con nata al champagne 
Ingredientes:
- Un buen bizcocho de limón como este o este, cortado en daditos
- Sirope de arándanos o frambuesas, de chocolate blanco o unas frutas frescas
- Nata montada con azúcar y champagne
- Lasquitas de chocolate blanco con limón y buttermilk, de Lindt (o unas lasquitas de chocolate blanco) o ralladura de limón

Preparación:
Pues os podéis imaginar, solo hay que ir formando capas, y decorar con lasquitas de chocolate blanco (que va genial con el limón y el champagne) o ralladura de limón.
En lugar del sirope, si tenéis en casa unas frambuesitas o unos arándanos, os va a quedar aún mejor.
La nata la pongo fría en el bol, junto con el champagne (a ojo, pero generoso) y el azúcar (cuya cantidad hay que ajustar en función de la de champagne, si no lo queremos muy fuerte) y montamos bien bien. No añado después el licor ni nada de eso, va todojunto.
Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Preparé un bundt de vainilla y queso muy rico

martes, 21 de enero de 2014

Pollo en pepitoria (sí, ¡yo!)

Va por ti, autoestopista. Mentira, es que lo hice en diciembre.
Pollo en pepitoria. ¿Yo? ¿Os lo podéis creer?

Yo no.
Mi madre aún menos.

Porque si yo viera esto en su casa, seguro que no lo habría probado.
Pero viendo los ingredientes que lleva, y preparándolo yo, me digo: "Esta es de las mías".

A pesar de ser el típico plato que no me entra (jolín, es que te lo presentan y no sabes ni lo que lleva), tenía buen recuerdo de una vez que mi padre se lo pidió en un restaurante.
Yo solo probé el arroz, pero lo pasé por esa salsa, y me encantó.

Tenía mis miedos con el taster, pero le gustó mucho la salsa. No tanto que el pollo llevase hueso. Pero vamos a ver, ¿este chico no se da cuenta de que, con pechuga, esto hubiera sido una guarrunada?

La idea me vino cuando vi la receta en la revista que mandan del super, que te intenta vender su pollo, sus huevos, sus almendras, su azafrán y su arroz para que hagas este plato. Seguramente el pollo y los huevos eran suyos. El azafrán, en mi casa, es del Duty Free.
¿Y la receta? No me convencía del todo y la di un meneo. ¿Os animáis?

Pollo en pepitoria
Ingredientes:
- 500 gramos de pollo troceado (podéis trocear un pollo y quitar las pechugas, o usar muslos partidos, o bien eso que venden como delicias de pollo)
- 6-7 hebras de azafrán
- Un puñado de piñones
- 30 ml (2 cucharadas) de aceite
- 1 cebolla
- 1 dientes de ajo
- 125 ml (1/2 taza) de vino blanco
- 125-180 ml (1/2 - 3/4 taza) de caldo de pollo
- 20 gramos de almendras molidas
- 20 gramos de piñones molidos
- 1 huevo cocido (vamos a usar la yema)
Para servir...
- Un puñado de piñones tostados
- Arroz
- La clara del huevo cocido, rallada

Preparación:
1) Tostamos en una sartén sin aceite las hebras de azafrán y reservamos.
Tostamos los piñones que usaremos para decorar y reservamos.
2) Calentamos el aceite en una sartén y doramos a fuego medio-alto el pollo por todos lados, durante unos 5 minutos.
3) Añadimos la cebolla en rodajas y cocinamos otros 5-7 minutos.
Echamos el ajo picado, bajamos el fuego a temperatura media y cocinamos un par de minutos más.
4) Añadimos el vino blanco y dejamos que se evapore.
Agregamos ahora el caldo, hasta cubrir el pollo, remoemos un pelín, tapamos y dejamos cocer unos 20-30 minutos.
5) Mientras, en un mortero, picamos las almendras y piñones.
Agregamos la yema cocida, el azafrán que habíamos tostado y un pelín de caldo y le damos bien en el mortero, hasta formar una pasta.
6) Añadimos esta pasta a la sartén y cocemos otros 10 minutos.
Ya está listo para servir.
Si lo vais a servir más tarde, puede que tengáis que aligerar la salsa con un pelín de caldo, porque se habrá quedado un poco mazacote.
Serviremos sobre una capa de arroz y decoraremos con piñones tostados y, si queremos, con la clara del huevo ralladita por encima.
¡¡Está muy bueno!!

Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada!

miércoles, 15 de enero de 2014

Pollo empanado con tres quesos y limón (crujientísimo y gratinadísimo)

Hoy os traigo uno de esos platos que no serían posibles sin el taster.

(Y sin el excedente de limones que amontoné a principios de enero en casa por culpa de mi señora madre).

Los famosos alimentos fritos. Los dos o tres dedos de aceite. El encontrar ese punto en el que la enorme capa de aceite esté caliente, bastante, pero no mucho. El secreto de un empanado que no saque su exhibicionismo a la luz en la sartén y se desnude completamente. El miedo a que salte el aceite. El olor a fritos porque el ruido del extractor es un rollo.
Ahí entra el taster.

No aplaudáis. Aún no.
La que limpia todo el aceite que salta, soy yo.

Y por eso, podéis aplaudirme a mí, y solo a mí.

Este domingo, en casa, todo estaba alimonado y me pareció la excusa perfecta para comer pollo empanado (vale, sí, es un poco mala, hay mil recetas con limón). Estaba deseando probar este pollo, ¡y nos gustó un montón!
La receta la encontramos en Cooking Classy.

Pollo empanado con tres quesos y limón (ísimo)
Ingredientes (para 2 personas):
- 2 pechugas de pollo
- Sal
- 1 huevo L
- 1 cucharada de harina
- 1/2 taza de panko
- Unos 40 gramos de parmesano rallado
- 1 cucharada de orégano fresco
- La ralladura de 1 limón
- 1/2 cucharadita de ajo en polvo
- 1/4 de cucharadita de pimienta negra
- 1/2 taza (o al gusto) de mozzarella rallada
- 1/2 taza (o al gusto) de provolone rallado
- Aceite, para freír
- Rodajas de limón

Preparación:
1) Mezclamos en un bol o plato hondo la harina con el huevo.
Mezclamos en otro plato hondo el panko, parmesano, orégano, rallaura de limón, ajo en polvo y pimienta negra.
2) Echamos sal al pollo y pasamos cada pechuga, aplanada en un grosor de algo más de 1cm, por el huevo, cubriendo por ambos lados, y quitando el exceso.
Pasamos luego por la mezcla de panko, presionando el empanado.
Si queremos, podemos repetir el proceso de empanado otra vez.
3) Calentamos aceite en una sartén a fuego medio-alto, y cuando esté bien caliente, freímos los filetes 2 minutos por cada lado.
Los pasamos a una bandeja de hornear cubierta con papel. Colocamos en ella también un par de rodajas de limón.
4) Echamos por encima la mozzarella (gracias, Pepi) y provolone rallados y horneamos a 180º durante 8-9 minutos, y luego terminamos con el grill bien alto unos 2-3 minutos (estos últimos vigilando bien).
Echamos un chorrito de limón y servimos.
Si queremos liarla parda, esto tiene que estar buenísimo en un sándwich.
Algo así como esto.

Hace justo un añito: Le había hecho al taster bolitas de coco y lima :)
¿Y hace dos? ¡Qué pesada!

lunes, 13 de enero de 2014

Niditos de huevo y bacon (y una propuesta aún más pecaminosa)

Oj, todavía babeo cuando veo ahí, pidiendo derramarse, esa yema.
A ver, traer una receta como esta es ser un poco sinvergüenza, porque misterio no tiene ninguno, y hace ya tiempo que dejó de ser novedad eso de usar un molde de muffin, un ramekin, o una minicocotte para meter cualquier cosa y darle forma cuqui.

Pero oye, estamos de lunes, y esto se hace en un periquete, y te sale una cena que ni parece lunes.
Y en lunes se los preparé al taster. Y no veáis si le gustó la idea.

Sé que los huevos, con patatas, son más huevos, si queréis aprovechar el molde, ¡mirad estas hash brown en bandeja de muffin! Son un vicio de los malos.

En este caso, en lugar de un molde de muffins, y aunque me encanta utilizarlo para todo, preferí usar unos ramekines, que lo deja mucho más espacioso todo, sobre todo, si usas huevos L o XL, siempre que tengas una rebanada de pan que lo cubra bien.
Y es que, cuando intentas usar un huevo de tallas grandes en un molde de muffin, y quieres poner mil hierbas, taquitos, y monerás, te tienes que dejar algo de clara fuera, porque no entra.

(y una propuesta aún más pecaminosa)
Y como, aunque estemos de lunes, me he levantado espléndida (y sin abuelilla), os dejo otra idea para pasar con menos pena la semana, los croque madame muffins de Rachel Khoo (aquí el vídeo, aquí la receta en texto de uno de mis blojjjs más favoritos, Eat little bird).

Huevos encestados
Las cortezas del pan, hay quien las quita, porque se ponen de agosto al sol, pero yo prefiero dejarlas. 
Ingredientes (para 2 niditos):
- 2 rebanadas de pan de molde (me he enganchado al Oroweat este, sea como sea, si usáis uno de esos rectangulares, en lugar de cuadrados, me parece mucho más cómodo a la hora de rellenarlo, sobre todo si usáis un huevo gordito)
- 2 huevos
- 2 lonchas de bacon
- Aceite, para engrasar el molde
- Sal
- Pimienta negra
- Ajo en polvo
- Romero fresco
- Un puñadito de parmesano rallado

Preparación:
1) Precalentamos el horno a 180º y engrasamos el cuenquito (o bandeja de hornear muffins) con aceite.
2) Aplanamos con un rodillo el pan de molde (le podéis quitar la corteza, si queréis).
Lo colocamos en el molde, presionando en el fondo y las paredes.
3) Envolvemos el pan por dentro con la loncha de bacon.
Rompemos con cuidado el huevo en el huequecito.
Salpimentamos, echamos un poquito de ajo en polvo, romero, y el queso rallado.
4) Horneamos a 180º durante 8-10 minutos.
Si lo dejáis más, conseguiréis una yema más cocidita. Pero a nosotros nos gusta un huevo tipo coulant.
Y nada más salir el horno, nos lo zampamos, desmoldado o no (sale perfectamente), pero si usáis un molde cómodo, como estos, no hace ni falta.
¿Y para qué iba yo a molestarme en dar la vuelta a la foto y que el gallo saliera más guapo?
Notita al pie...
- ¿Os imagináis restregar un dientecito de ajo por la cocotte engrasada para que el pan coja sabor?
- ¿Os apetece probar con unos daditos de chorizo encima del huevo, para que se funda con la clara, con la yema, con lo que pille por el camino?
- ¿Y qué me decís de, además de ese panecillo, tener unas patatitas fritas a majo y mojarlas en nuestra tacita de huevo?
- ¿Con queso de cabra? ¿He oído daditos de queso de cabra por encima del huevo?

Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Os di la lata con El libro de cocina.

sábado, 11 de enero de 2014

Helado finlandés - Bueno, va, helado de regaliz

Experimento total. Y encima yo, que no soy la groupiest del regaliz.

Me levanto por la mañana, postre en mente, elegido el día anterior.
Y de repente pienso lo bien que iría con helado de regaliz.
Pero en el frigo solo hay helado de vainilla.

Mi base preferida para helados lleva una crema hecha con yemas, al fuego, necesita varias horas de enfriado.
¡Genial!

Experimentos al poder.
Encontré esta receta, de Great British Chefs, que me pareció un tanto rara. Calienta los lácteos, azúcar y regaliz, y luego le añade las yemas... ¡pero no cocina!
Pensé entonces que, puesto que el regaliz no necesita infusionar nada, podría hacer una base totalmente fría, de esas que no hace falta que refrigeres previamente (o como mucho, si hace calor en casa, podemos meter al frigo 1-2 horitas).
Así que se me ocurrió montar las yemas, y usar solo nata de montar, para darle bien de aire.
Fue un acierto, sin cocinar las yemas ni nada, y bajando la cantidad, salió cremosísimo de la heladera, de esos helados que dan ganas de comérselos sin pasar por el conge.

Lo congelé con el miedo de: "¿Aguantará ese congelado de 2-4 horas sin hacerse una piedra?".
Y efectivamente, lo hizo. Siempre he sabido que mucha gente hace la natilla solo para cocinar los huevos y no usarlos crudos, pero pensé que también, ya que deja la crema densa, ayudaba a dar cuerpo y textura.
Me parece que montar las yemas y la nata (ahora que he aprendido) también le da la consistencia adecuada. Baja la grasa de las yemas, porque uso menos, pero sube la de la nata (porque uso 100% de montar, en lugar de combinar con leche o nata ligera).
Haré más experimentos con este tipo de base, y os cuento.

Mientras, ¿se apunta alguien a este helado?
Porque yo de este que he preparado solo dejo probar a la patrocinadora, venida de Cardamomoland, y a Liliana, que es más groupie que yo del regaliz, pero que va a declinar mi invitación, por razones vacunas.

Helado de regaliz
Ingredientes (para 450-500 ml de helado):
- 2 yemas L
- 70 gramos de azúcar (si os gusta el sabor bien fuerte del regaliz, yo creo que podéis dejarlo en 50 o así)
- 2 cucharaditas de regaliz en polvo
- 250-300 ml de nata de montar (M.G. mín 35%) muy fría

Preparación:
1) Montar en un cuenco las yemas y el azúcar hasta que cojan volumen y estén cremosas y densas.
Añadir el regaliz en polvo y mezclar, hasta incorporarlo.
Reservar en el frigo (esto es solo para tener la mezcla lo más fría posible y no tener que refrigerar varias horas antes de llevarlo a la heladera).
2) Montar en otro cuento la nata, hasta que esté bien bien firme (si tenemos espesante para nata, mejorquemejor).
Añadir la nata a la mezcla de yemas con una espátula, con movimientos envolventes.
3) Metemos a la heladera, según instrucciones. Yo lo tuve 22 minutitos.
Lo pasamos a un recipiente hermético y congelamos varias horas antes de servir :)
Ideal con postres de chocolate blanco :P

Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada!

jueves, 9 de enero de 2014

Pollo a la mostaza con costra (o crujiente, que queda más fisno)

Vale, veis que las fotos no son la recaña, ¿no? No se ve el brillito que tiene este pollo al salir del horno, no se aprecia la crujientísima costra (¡qué palabro más desagradable!) que tiene, nadie se puede imaginar lo tierníiiiiiiiiiiiisimo que estaba el pollo por dentro.

Pero tengo el secreto (a voces) para estas tres cosas. Y para más: está bueno, empanado sin freír, tus invitados te van a hacer la ola...
Aquí tenéis el enlace a la receta de Alexandra cooks, ¡mirad la costra al salir de la picadora qué pinta tiene!
Y el pollo queda tiernísimo gracias a su baño de buttermilk y mostaza, ¡no os lo perdáis! :)

Lleva poquitos cambios de la original, pero yo os recomiendo, tanto el uso de salvia, como la mezcla de varios panes picados de distinto grosor.

Pollo crujiente a la mostaza
Ingredientes:
- 4 piezas de pollo con piel y hueso (muslos, contras, o mitad y mitad)
- 60 ml (1/4 de taza) de mostaza de Dijon
- 60 ml (1/4 de taza) de buttermilk
- 2 dientes de ajo
- 2 ó 3 hojas de salvia fresca (podéis usar tomillo)
- 1 limón (ralladura)
- 3/4 - 1 cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de pimienta
- 15 ml (1 cucharada) de aceite
- 15 gramos (1 cucharada) de mantequilla
- 1 taza de pan rallado (yo usé 1/3 de panko, 1/3 rallado, 1/3 picado grueso)

Preparación:
1) Mezclar en un cuenco la mostaza y el buttermilk.
Poner el pollo en una fuente o recipiente y verterle la mezcla.
Dejar en el frigo durante 2-24 horas.
2) Poner en una picadora el ajo, salvia, raladura de limón, sal y pimienta, hasta que se pique bien.
Añadir aceite, mantequilla, pan y darle unos meneos en la picadora, hasta que se mezcle.
3) Sacar el pollo del marinado, untar en la costra de pan, presionando con ayuda de las manos para adherir bien el empanado, y pasar a una bandeja de hornear.
Hornear a 200º con el empanado hacia arriba durante 40-45 minutos.
Reposar 5-10 minutos y servir :)

¿Y para las patatas?
Solo tenéis que poner el ajo (sin pelar) y unas hojas de salvia en el aceite caliente, y cuando lo hayan aromatizado bien, freír las patatas.
Y no tiréis la salvia, ¡está tan buena que hasta al taster* le gustó masticar las hojitas!

* La importancia de esto, que a priori parece un "y a mí qué", reside en que el taster es fundador de la Sociedad de anticomehierbas y apartacosas del plato.

Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada!

martes, 7 de enero de 2014

Los volcanes del Pražský hrad - Coulant de chocolate blanco y coco

Se acabaron las platadas navideñas, toca volver a la rutina. Comentaba Liliana que ahora cada uno tiene su mira puesta en el siguiente evento, mientras ella sale gradualmente de la Navidad. Para unos es carnaval, para otros la Semana Santa...

¿Para mí? ¡Las vacaciones! Ahora llega la emoción de que salgan los turnos, elegirlos, ¡ver si te dan tu favorito!
Amenizar la espera buscando destino, y cuando te confirman: ¡¡Reservarlo todo!!
Y, he de reconocerlo, eso me gusta hasta más que las Navidades (aunque lo más mejor del mundo es poder juntar ambas cosas, jajaja).
Pues hoy le toca salir a un postre viajero, de la primavera pasada ya. Si de París nos trajimos la panna cotta Capucine, y de Nürnberg aún queda pendiente hacer (bien hechos) unos Knödel dulces, en Praga hubo un postre que me marcó.
Bueno, tampoco probamos muchos, y es que yo en esos países llego al postre ya sin hueco.
Eso sí, dulce probé un rato, porque me enamoré (loquísimamente) de Bakeshop (sí, si tenéis pensado visitar Praga, haced clic y guardaos el enlace en favoritos, el nombre en una libretita, lo que queráis...).

Pero bueno, centrémonos. Tras visitar el Castillo de Praga, en busca de un sitio donde comer, nos encontramos con uno, en el que no sabíamos cómo se comería, pero sí que tenía unas vistas impresionantes. Y allá que entramos. La comida estuvo bien, sí, pero a mí lo que me mató fue el coulant de coco que nos pusieron pedimos de postre, y que, cómo no, supe que sería el recuerdo en forma de sabor que nos traeríamos a casa.
Como siempre, el taster, llega tan tarde al postre, que se le derrite el helado, pero el interior de su coulant era la bomba.
Allí nos lo sirvieron con sorbete de frambuesa, que le va estupendamente, pero nosotros hemos versionado un poco y usado helado de regaliz (Liliana, va con lactosa, pero te lo enseñaré, y me cuentas si te gustaría probarlo, ¿va?).
Os recomiendo cualquiera de los dos, y añado sugerencias, un sorbete de mandarina o un helado suavecito de limón también irían perfectos.

Tras hacer mil 3 ó 4 pruebas di con la proporción correcta (quería incluir el coco en aceite y molido, pero no encontraba recetas que me gustasen), aunque siempre partí del los coulant de chocolate blanco de Sorted.

Coulant Pražský hrad
Ingredientes (2-4 raciones):
- 120 gramos de chocolate blanco
- 30 gramos de mantequilla
- 30 gramos de aceite de coco
- 3 huevos L
- 60 gramos de azúcar
- 30 gramos de harina
- 30 gramos de coco rallado (mejor del molido fino)

Preparación:
1) Derretir el chocolate, mantequilla y aceite de coco y mezclar.
2) Batir los huevos con el azúcar.
3) Mezclar la crema de chocolate con la de huevos, y luego añadir la harina y el coco.
4) Verter en 2-4 (según el tamaño) ramekines engrasados, dejando 1 cm aproximadamente de espacio por arriba y congelar 2 horas (o hasta 3 meses).
5) Hornear a 180º durante 15 minutos (probando 14-16, a no ser que tengáis controladas estas recetas).
- Si no los habéis congelado, sino refrigerado, los tendráis listos en 10-12 minutos (lo hemos probado de ambas maneras):
Enfriar 2 minutos y desmoldar.
Servir con helado, alguna salsa de frutas, ¡o las dos cosas!
Lo mejor de las recetas que exigen pruebas previas es el desayuno :P 
Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Huebrownies!!!! Cosa más divertida, ¡madre!

lunes, 6 de enero de 2014

Roscón de Reyes (varias veces sacrílego)

Este es el roscón más rico (aunque sea sosísimo a la vista) de los que he preparado nunca jamás (bueno, vale, de los tres que he preparado).
Era el primer año que podía hacerlo tranquilamente y que no iba a sufrir un viaje casaEnreda-CasaPapis, así que me las veía tan felices, con un montón de tiempo, sin tener que hacerlo con mucha antelación... Todo genial.
Pero siempre me tiene que pasar algo, y sí, paso de todo. Tanto, que pensé que no iba a salir nada de ahí. Y nos quedaríamos sin roscón, porque mi padre ya estaba advertido tras la del año pasado.

¿Accidentes? ¡Pues todos!
Los tiempos de levado.
Fueron no-supervisados por no-control remoto, y yo ya no sabía en qué estado vivía mi roscón. Yo pensé que la había liado, porque para el primer levado quedamos con un amiga, y ancha es Castilla, ahí lo dejamos. Para el segundo nos fuimos de compras, media horita, y tardamos casi dos...
Sin embargo, acostumbrada a los levados de mi antigua casa (donde hacía un calor horrible, y todo acababa muchísimo antes), no fue para tanto el número de horas. Cuando haga pan en mi nueva casa, que es algo así como un pelín fría, tendré que seguir más recetas de Helsinki.
El horneado también varía bastante (mi horno de años anteriores era enano), pero fue lo único que no nos dio accidentes.

Midiendo los ingredientes.
Al empezar a hacer la masa, recibo un aviso de mi madre: "Pues no va muy bien esa báscula, vamos, que va fatal fatal". ¿Quéeeeeeeeeeeee?

Mis aventuras en el supermercado.
Cuando fui a por frutas escarchadas o almendras laminadas (durante el segundo levado), no quedaban ninguna de las dos cosas, y así con el crocanti y el azúcar gordo a secas, no queda muy simpático.
Se me olvidó además ponerle unas rodajas de naranja, que era lo que iba a hacer.

Madres que tienen plenísima posesión de sus cocinas.
Mi madre no tenía un kit de entretenimiento como el día de Nochebuena, así que estuvo dando la lata y quejándose de todo mientras hacía la masa.
Si pensé que sería mi roscón más tranquilo, por tener tiempo, con mi madre detrás, mejor no tenerlo, porque no se aguanta ni ella sola en SU cocina (bueno, en la mía estuvo en Nochevieja y también se la adueñó).

Y lo que queda...
Ya veréis, que cuando alguien saque el haba, irá corriendo a ver si, al sacar las alubias, le hemos descolocado antes. Porque doy fe de que las alubias están en toooooooodo el fondo del hondo armario (de SU cocina).
El taster y sus manualidades.
Para colmo, con la sobra de la masa de las bolitas, el taster hizo un roscón deforme que parece un horrible ombligo, en lugar de hacer un bonito roscón (y encima con su regalo y todo). Pero así pudimos tomar roscón el día 5 también. Mira que le dije que el agujero se cierra. El muy listo no hizo ni una triste foto, y os vais a quedar sin batallita.
Pero tengo testimonios eh, mi padre, madre y gato pueden corroborar.

La colección de mi madre.
También quería hacer trufa, por primera vez, aprovechando mi tiempo libre, mi madre dijo que tenía nata. Y sí, tiene, caducadísima.

Mejor no os cuento más porque os deprimo.
Y demás historiunas, que no hacían pensar que este roscón, de nueva receta, iba a ser tan espectacularmente bueno.
Y menos siendo tan sacrílego, en su formado, en su receta, que viene de los nortes, y en su falta de fidelidad a la que hice otros años.

Pero cuando el año pasado vi la fusión pulla-roscón de Cardamomoland, me encantó.
Sabía que presentar así, individualmente y sin agujero, los roscones en casa, iba a traer ciertas censuras. Me perseguía la idea de hacerlos por Reyes, y siempre asociada a la forma que dio el año pasado a su roscón (y también este) La receta de la felicidad, pero sin dejar que se juntasen mucho las bolitas, para que siguieran siendo pullas redonditas (sí, como siempre, lo monstruicé un poco).
Pido perdón al los seguidores de mi ajuar navideño.
Bueno, espera, espera, que me hubiera ahorrado estos contratiempos si no fuera tan cabezona. Pero me hubiera perdido un recetón.
Por último, pero lo más importante, casi me da un soponcio cuando la madre del bebé original (el no siamés) me dijo que me recomendaba la receta (¡no me extraña!), pero no como sustituto al roscón original (¡tú no sabes lo abiertos que somos en mi casa!).
También es verdad que fue muy demasiado prudente porque sabe que
1) Si algo falla, iré a su casa a por explicaciones, y la tía pasa de rollos.
2) Cuando se le acabase la lavanda, no le mandaría más.

Pero a esta chica no se le puede hacer caso, porque el resultado fue estupendo, da igual si no es igual que un roscón, lleva su inconfundible aroma y sabor, pero con una textura que a mí me gusta mucho más. Al menos es más tierno, más como los panes que me gustan.
Y oiga, en casa no se ha quejado nadie.

Va, apuntad, apuntad, y si no, haced estos bollitos de Cardamomoland, ¡¡no hace falta que sea Reyes!!
Cambian algo, sobre todo en el proceso de elaboración, y en alguna cantidad, pero el espíritu va con los roscones finlandeses. ¡Por vosotros!

Roscón (algo sacrílego) de Reyes
Ingredientes:
- 120 gramos de azúcar
- Ralladura de 1/2 limón (creo que mi madre ralló bastante más)
- Ralladura de 1/2 naranja (más de lo mismo)
- 250 ml (1 taza) de leche templada
- 10 gramos de levadura seca de panadería
- 1 huevo, L
- 2-3 cucharadas (30-45 ml) de agua de azahar
- 450 gramos de harina
- 1/2 cucharadita de sal
- 100 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
Y además...
- 1 huevo batido con algo de leche
- Azúcar perla
- Almendras crocanti (quedan mejor laminadas)
- Frutas escarchatidas o confitadas
- Un par de sorpresitas
- Un habita, alubia, o el tropezón inmundo que haya por casa (el año pasado tuve que poner anís)

Preparación:
1) Mezclamos la leche templada, levadura y un poco de azúcar y reposamos unos 10-15 minutos.
Con los dedos, mezclamos bien el resto del azúcar con las ralladuras, para que suelten bien el aroma.
2) Mezclamos en un bol amplio el huevo, mezcla de leche y levadura, azúcar aromatizado y agua de azahar.
3) Agregamos la harina, primero una parte, con la sal, y luego el resto, poco a poco.
Cuando esté integrado amasamos (yo lo hice con el gancho del robot), y cuando esté homogéneo vamos añadiendo la mantequilla en cachitos, sin parar la máquina.
Cuando la mezcla esté suave y elástica la pasamos a un bol engrasado y dejamos que doble el tamaño (o algo así).
En nuestro caso fueron 3-4 horas.
4) Desgasamos y amasamos ligeramente en la encimera enharinada y formamos bolas, que pretenden ser iguales, del mismo tamaño (eso sí, 100 gramos por bola en nuestro caso).
No nos olvidemos de esconder una alubia y un regalo chuli.
Las colocamos en una bandeja de hornear forrada con papel, ligeramente espaciadas, porque volverán a levar.
Nos sobraron 3-4 bolitas que el taster convirtió en engendro.
Volvemos a tapar y levamos otro rato (iba para 30 minutos, pero lo tuvimos como 1 hora y media).
De todos modos, lo tuvimos tanto en el primer levado, que en este tampoco fue exagerado como crecieron, ahí ves que no se amontonaron mucho.
5) Pincelamos con el huevo batido con leche, decoramos con almendras, azúcar, frutas...
Horneamos a 200º durante 5 minutos y luego a 180º durante otros 20-25.

Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada!
Spam de la casa: Venga, que es el último día y ya me callo unos meses. Más recetas navideñas en mi chachi-índice

domingo, 5 de enero de 2014

Queridos Reyes Magos...


Sí, ahí hay peladillas, le pese a quien le pese.
Queridos Reyes Magos:

Hoy debería escribiros diciéndoos lo trabajadora, responsable y estudiosa que he sido.
También tendría que prometeros que vuestras galletas van a ser las mejores de toda la noche.

Pero no, este año he sido vaga vaguísima.
He dejado que otros hagan por mí en la cocina.
Así que no os he preparado galletas, porque lo mejor es comerse la masa cruda y las sobras de las vuestras, y no me hace falta.

He sido indecentemente indecente.

Las tostadas del desayuno, y algunos desayunos más, dejé que corrieran a cuenta de Ana, venidísimos de Holanda y merecedores de una entrada muy Cocina a tiempo parcial.
Ana y Rosi me hicieron el desayuno durante varios días.
Y esto solo es una pequeña parte de lo venido de los Bajos Países de más arriba.

Desde Cardamomoland me trajeron pronto las provisiones, y ella ha puesto hasta los aperitivos navideños en la mesa.
La foto del móvil no hace justicia, que mi madre unte el queso horas antes tampoco, pero en Nochebuena, que no me lío, no hicimos foto. Las ruisnappi de mi finlandesa de palo favorita.
¡Anda que no me he lucido diciendo "¡Son finlandesas!" ante la aprobación de mis padres a las galletitas. Porque, amiga Mapache, entre nosotras, el taster y mi tía no dijeron ni mudelavaca. ¡Tanto que lo defiendes!

Bueno, en realidad con las finlandesadas seguiremos durante buena parte del 14, porque me trajo un hipopótamo cargado de hipopotamadas.
Rosi y su hermana postiza Aurélie se propusieron que yo no entrase en la cocina.
Bolitas de almendra, tarta de queso (¡¡y dada en mano, y buenísima, y con una base para morirse, y con una textura de las que me gustan!!), y algo que tenéis que probar una y mil veces.
Hey, que esta la compartí con el taster.
Las mejores orangettes del mundo mundial, ideales para regalar (si no sabéis a quién, ¡dadme un toque!
Sí, a veces me pinto las uñas para no comérmelas y me como el esmalte.
Y estas barritas (de dulce de leche y avena, por God Rosi!) con las que el taster babeó, pero de las que no quise llevarme el mérito, ¡no finjí que eran mías!
Así que, repito, ¡¡clic aquí y aquí!!
Rosi tiene de cuidadosa todo lo que me falta a mí-
¿Y yo? Yo hice un turrón fantástico, la receta más rica pero irrepetible, que ya os enseñaré para las próximas, porque si la pongo aquí el 13 de enero, ¡no me vais a hacer ni puñetero caso!
¿Qué? Así vistos no están tan mal, ¿verdad? 
Y unos polvorones, de los que mejor no hablar, espero que desde la Autopista Carretera E-50 (jo, con autopista quedaba más Alarm für Cobra, ¡qué pena!) me den consejos, pero esta batallita prometo contarla más adelante porque tiene madeja. [Atención: amenaza]

Y en Nochevieja no hice postre, me di a la bebida y me compré un batallón de bombones, que ha hecho que mañana tampoco haga postre.
¿Dónde quedó hacer una tarta?
Eso sí, me pongo las pilas, y espero que mañana tengáis roscón. Aunque algunas piensen: "Eso será si no haces lo que te da la gana y la lías parda!".

Sed buenos, hay que apurar los últimos puntos, ¡yo por eso me voy a poner a tope con ello!

[Poned la voz de los anuncios de los partidos de Champions, please] Post patrocinado por mucha gente [Recuperad vuestro tono habitual, si lo dejáis todo el día, va a quedar raro]

Sí, lo he vuelto a hacer, he colado este enlace. Ups, ¡dos veces! 

Hace justo un añito: El tronco de las pasadas Navidades, no os lo perdáis, que estaba bueno bueno.
¿Y hace dos? ¡Qué pesada!
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