viernes, 28 de febrero de 2014

Brownie con plátano, dulce de leche y avellanas

Al taster le gustan el arroz y el pollo, y a mí me gustan el chocolate y las frambuesas.
Entonces el plato perfecto sería arroz con pollo y frambuesas en salsa de chocolate...

Bueno, en ese caso no funciona, pero hoy os traigo uno que es plenamente efectivo.
El taster es de dulce de leche y plátano.
Yo soy de chocolate y avellanas.

Este brownie es másqueperfecto.

De hecho, yo se lo serví al taster en San Valentín, detrás del Wellington porno, y le dije: "¡¡He hecho tu postre favorito!!".
Nunca lo había probado, pero lo hice sabiendo que tenía que ser su postre favorito.
Y cuando lo probé le dije: "¿Ves? ¡Es tu postre favorito!".

Y el taster, tocado por la emoción del día de Cupido me dijo: "No. La salsa sí es mi salsa favorita, pero este no es mi postre favorito".

¿¿Qué?? ¿¿Cómo os quedáis?? Que me veo dentro de 10 años como mi madre, sentándome a la mesa y repitiendo sin dejar que nadie conteste: "¿Estárico?¡lohehechoyo!?" [Sí, sí, todo seguido y sin respirar que lo suelta]. O su: "¿A que está rico?" constante, que no da opción a decir que no.
O espera, espera, hace una mejor todavía.
El taster, que no come como las personas normales (las personas normales somos mi familia), suele provocar que mi madre haga un cuarto plato (porque mi padre, ella y yo tampoco comemos lo mismo habitualmente), y entonces ella va al salón, le pone al taster su plato, y le dice: "Ahora me dices si está bueno".
Pero entonces, al momento, coge ella un cuchillito y un tenedor.
Y le dice: "Están limpios, ¡eh!". Y lo prueba.
¡¡La tía lo prueba antes de que él lo pueda catar!!
Y entonces le dice: "Sí, sí, está muy bueno, uy, está buenísimo".
Y ya da igual si empezó todo como una pregunta, a partir de ese momento solo le dirá: "¡¡Está buenísimo!!, ¿a que sí?".

Joder Jopé, que un aquesí no es una pregunta, es un nopuedesdecirqueno.

Bueno, al lío, que no, no fue su postre favorito y tuvo el morro de decírmelo.
Eso sí, también os digo que en un par de días gana, y de eso se dio cuenta.
Aunque sigue sin ser su postre favorito. ¿Para eso meto yo cachitos de plátano?

La receta es esta de Kaloria, y usé avellanas en lugar de nueces, porque claro, ¡¡si no yo no ganaba nada!!

Y, cómo no, si no os ponéis de acuerdo en la elección del sabor de helado, ¡¡solo tenéis que poner una bolita de cada!! Nosotros usamos de vainilla con caramelo y macadamias, que completa el postre estupendamene.

Venga, ¡vamos a por ello!

Brownie con plátano, dulce de leche y avellanas
Ingredientes (15x15cm / 9 raciones):
- 125 gramos de mantequilla
- 130 gramos de chocolate 52%
- 85 gramos de chocolate 70%
- 2 plátanos no muy grandes en daditos
- 185 gramos de azúcar
- 3 huevos L
- 80 gramos de avellana molida, o harina, o una mezcla de ambas
- 75+35 gramos de avellanas enteras
- 100+100 gramos de dulce de leche (podéis usar hasta 120+120, esto lo vais viendo al usarlo)
- ¡¡Helado!!

Preparación:
1) Derretimos en un cazo o al micro la mantequilla y los chocolates.
Si las avellanas no están tostadas, las asamos a 180º durante 6-10 minutos (podemos tostar todas, o solo 75 gramos).
El plátano lo cortamos en rodajas, y estas en daditos.
2) Agregamos el azúcar y mezclamos hasta que se disuelva (esto también podríamos hacerlo fuera del fuego, a mí me gusta más aquí, para disolverlo).
3) Ya fuera del fuego añadimos los huevos, de uno en uno, batiendo bien tras cada adición, con varillas o espátula.
Luego añadimos la harina o frutos secos en polvo y mezclamos hasta que no haya ninguna traza, con espátula.
Y por último, seguimos con espátula para repartir en la masa 75 gramos de avellanas y después el plátano (este último con mucho cuidado).
4) En un molde de 15x15cm forrado con papel (fondo y paredes) vertemos la mitad de la masa de brownie y alisamos.
Echamos por encima 100-120 gramos de dulce de leche, y hacemos un pequeño oleaje con la punta de un cuchillo, sin pasarnos.
Vertemos el resto de masa de brownie, alisamos, y volvemos a repetir la operación del dulce de leche, intentando que este oleaje sea lo más cuqui posible, si es que queremos un brownie cuqui. Pero un brownie con tantas cosas no tiene que ser cuqui, tiene que ser brutal.
Ahora repartimos por encima los 35 gramos de avellanas que aún no hemos usado.
5) Horneamos a 175º durante 40-45 minutos.
Dejamos enfriar por completo en el molde, sobre una rejilla, antes de desmoldar y cortar.
Templado está más bueno, pero queda un tanto feo, al día siguiente está más bueno, pero hay que sacarlo del frigo un ratito antes de tomarlo.

Y por supuesto... ¡¡¡¡servir con helado!!!!
Hace justo un añito: Unos profiteroles bestiales, de cacao, rellenos con crema de fruta de la pasión y recubiertos de chocolate blanco.
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Un coulant de Toblerone!!

martes, 25 de febrero de 2014

Wellington al desnudo


Iba a incluir en el título que esto lleva salsa holandesa, y así acabaría de justificar la gran importancia de la entrada de ayer (aquí, clic, aquí, donde pone aquí).
Pero eso de Wellington desnudo con holandesa, aunque sea un poco telegrama, se interpreta tal cual suena. Y no parece muy de bloj de cocina: "Uy, a saber qué ha puesto hoy la calenturienta esta, yo paso de entrar".
Y no es por mí, es por vosotros, que os perderíais un PLA-TA-ZO.

El beef Wellington estará muy bien, y todo lo que queráis, pero esta presentación me parece muy cuqui, cocinar así el solomillo me gusta mucho más que envuelto en un hojaldre, y encima tú puedes comerlo con setas, sin tener que calzárselas al taster, que por otro lado, nunca aceptaría tal zapato.

Son todo ventajas, pero vamos, que si no os lo creéis, peor para vosotros, con esto quedáis en casa como si tuviérais chef, y no tiene nada de complicación (porque podéis hacer en casa una holandesa perfecta).

La receta es de Closet Cooking, que eso es otra garantía (¿o no?), aunque le he hecho unos cuantos cambios, así que no os perdáis la suya.
Usa espinacas en lugar de rúcula (me parece un plato más ligero con rúcula o canónigos), y lleva una salsa de queso azul y setas. Esto último en casa planteaba un problema, porque si yo soy de setas y no de azul, y el taster es de azul y no de setas, ¿qué narices íbamos a hacer con esa salsa?

Venga, chicos, ¿a por ello?

Solomillo en hojaldre con holandesa

Ingredientes:
- 1 placa de hojaldre rectangular
Cebollita...
- 15 gramos (1 cucharada) de mantequilla
- 1 cebolla morada o un par de chalotas, en rodajas finas
- 100-150 gramos (aproximadamente) de setas pequeñitas
Lo importante...
- 2 solomillos (150 g c/u) de ternera o buey
- 10-20 gramos de mantequilla de hierbas (o aceite u otra mantequilla)
- Fleur de sel y pimienta (versión light - taster)
- Mezcla de pimienta tipo Steak (versión heavy - yo)
La floritura...
- Un puñado generoso de rúcula
- Salsa holandesa

Preparación:
1) Cortamos en dos una placa de hojaldre rectangular.
Plegamos un trocito de 1 cm aproximadamente por cada lado, formando barquitas.
Pinchamos con un tenedor por toda la superficie, en el área que queda dentro de los bordes.
Horneamos a 200º durante 15-20 minutos, cambiando de altura la bandeja, para que quede bien hecho por todos lados (si no, puede quedar crujiente por arriba, y blandurrio por abajo).
Reservamos.
2) Mientras horneamos el hojaldre, salteamos en mantequilla (15-20 gramos) la cebolla en láminas finas y las setas durante 15-20 minutos, empezando a fuego medio-alto y pasando luego a fuego medio o medio-bajo.
Reservamos, manteniendo el calor.
3) Doramos la carne en 10-20 gramos de mantequilla de hierbas (o aceite de oliva) durante 1-2 minutos por cada lado.
Luego pasamos al horno a 200º y cocinamos 4-6 minutos (más tiempo si lo queremos muy hecho).
Salpimentamos y dejamos reposar la carne 5-10 minutos al salir del horno.
A montar el plato...
4) Sobre cada hojaldre echamos un buen puñado de rúcula.
Colocamos encima la carne, cortada en rodajas.
Echamos por encima la mezcla de cebolla y setas, y luego vertemos una cantidad generosa de la salsa holandesa.
Servimos con patatas fritas y más salsa :P

¡Qué aproveche!

Hace justo un añito: Hamburguesas de la casa (de la mía, claro)
¿Y hace dos? ¡Qué pesada!

lunes, 24 de febrero de 2014

De básicos... - Salsa holandesa

¡Hola!

Esto no es una entrada blojera como tal.
[Bueno, retrocedamos, ha resultado ser una entrada como tal, es decir, plasta, plasta]

Esto simplemente es una receta que hay que tener SIEMPRE a mano.

Y que necesitáis (sí o sí*) para la entrada reina de mañana.

¿Sabéis esa atractiva y cremosa salsa que siempre copan unos huevos desayuneros y unos espárragos en las fotos de los menús?

Esa que piensas que para qué voy a hacer yo en casa, si la mayonesa la compro de bote y tan ricamente.

Oh, no. Esta salsa es mortal. Cuando se me puso entre ceja y ceja hacerla, no pensé que me fuera a salir bien, y menos a la primera. De hecho, compré 18 huevos (y yo siempre compro media o una docena).
Salió a la primera, al taster le encantó, y ahora es su salsa favorita.
Sí, sí, que me lo dijo él, y hasta mojaba las patatas, él, que no moja ni los churros con chocolate (sin chocolate, en su caso).

Solo había probado (hablo ahora de mí, el taster creo que también, pero ni recuerda las patatas con salmón y holandesa) esta salsa fuera de casa, ni siquiera comprada, y ni comparación lo que había probado con lo que preparé, así que, hacedme caso, preparad esta salsa. Os recordará a la béchamel desde el principio, pero por supuesto, con otros matices y sabores.

Igual que la bearnesa, la holandesa se trata de una salsa cremosa, muy ligera en textura, hecha con yemas y mantequilla.
El truco truquísimo está en montar las yemas hasta que formen un lazo, luego no tiene mucho más misterio (aunque yo pensaba que sí).
La receta la he sacado, tan solo con un par de ligerísimas modificaciones, de Guía completa de las técnicas culinarias de Le Cordon Bleu, un libro que me encanta.

Y que no os engañe Tito, no os dejéis engatusar por sus fotos comestibles, esto ya lo hemos (??) hablado él y yo y hemos (??) concluido por unanimidad (!!) que mi holandesa es la mejor del mundo mundial.

* O no, también podréis usar una salsa de setas y queso azul de la que pasé absolutamente.

Salsa holandesa
Ingredientes (para aprox 180-200 ml de salsa):
- 2 yemas de huevo L
- 2 cdas (30 ml) de leche evaporada (o agua o nata)
- 100 g de mantequilla (es que las yemas no dan suficiente grasa, ¿sabéis?)
- Un chorrito de zumo de limón
- Sal
- Pimienta blanca
- Una pizca de mostaza molida (usé poquita, da un toque, pero no un sabor predominante, está simpático)
- Tomillo (podéis poner perejil, u otra hierba, o ninguna...)
- 1-2 cucharadas (15-30 ml) de nata o crème fraîche (sí, otra vez, que no veo yo suficiente grasa...)
- 1-2 cucharadas (o simplemente, un chorrito) de vino blanco (¡hacedme caso!)

Preparación:
1) En un cazo, a fuego bien bajito, batimos muy muy bien las yemas con las 2 cucharadas de leche evaporada (que podéis sustituir por agua o nata).
Tenemos que conseguir que, al levantar la varilla, el trazo que caiga sobre el resto de la mezcla, se mantenga, no se hunda al momento.
2) Agregamos la mantequilla, derretida o clarificada**, que aún esté templada, poco a poco, sin parar de remover con las varillas.
3) Por último, agregamos el zumo de limón, sal, pimienta y mostaza.
Fuera del fuego, si queremos, podemos añadir la nata o crème fraîche, que dará cuerpecillo, y un chorrito de vino blanco, que queda superchuli.
Yo, por supuesto, lo hice :P

Más cositas...
- La receta original, lo que sería una holandesa básicaclásica, usaba 3 yemas, 3 cucharadas de agua caliente, 175 gramos de mantequilla clarificada y templada y zumo de limón, sal y pimienta.
Para 3 yemas, serían 115 g de mantequilla, pero como he usado nata y leche evaporada, he bajado por ahí.
- Se puede hacer en robot, aunque en teoría, el bol debería esar caliente.
- Si incorporamos 1/4 de taza (4 cucharadas) de crème fraîche o nata espesa ligeramente batidas, tendríamos una muselina.
- Se puede añadir 1 cucharada de mostaza de Dijon.
- Para una maltesa (suena genial) se añade la ralladura de 1/2 naranja y un poco de su zumo.

Otro día os traigo la bearnesa, ¿va? :P 4

**De esto La guía completa de Le Cordon Bleu también trae un buen tutorial, pero lo siento, os podéis imaginar cómo me saldrían a mí unas fotos de mantequilla clarificada. El día que Tito venga y lo vea con esa cámara, ese día os publicaré la entrada

Hace justo un añito: English muffins de remolacha, unos panes muy rosas :P

jueves, 20 de febrero de 2014

¿Cañas y alitas el juernes?

Parece buen plan... ¡pero no bebo cerveza! Así que, para unirme a él, tengo que emborrachar a las alitas, en lugar de hacerlo yo.

El resultado son unas alitas en cerveza muy muy muy muy buenas.

Pero tenéis que confiar en mí. otra vez.

No vale con mezclar cerveza, cebolla y miel, y dejar los muslitos marinando en esta mezcla un rato.

Nooooooo.
Todas tenían la misma buena pinta...
Hay que hervir la mezcla de cerveza, enfriar, y ahora ya, podemos marinar.
Os prometo que así las alitas cogen un sabor más fino (y mejor), y la piel cruje como tiene que crujir (ayudada, en este caso, por las especias).

Ese ratito merece la pena.

La receta la encontré es esta de Insatiable munchies. Usé dos mezclas de especias diferentes, porque pensé que la oscura al taster no le iba a gustar mucho, por fuerte (fuerte la mezcla, no el taster). Así que improvisé una más suave de pimentón y mostaza.
Solo os pongo la segunda, la primera, siguiendo paso a paso los ingredientes indicados, tenía un sabor saladísimo y algo avinagrado, que no sabré de dónde salió (y no era la carne, solo la mezcla).
...pero solo las más chillonas fueron vitoreadas. 

Podéis usar la que os propongo, u otra mezcla, le da una costrita crujiente al ser tan abundante.
Pero también podéis optar por darle protagonismo al sabor que coge el pollo en el marinado, y en ese caso os recomiendo una salsita reducida y pegajosa de cerveza, mostaza y miel, o untar solo miel al hornear, o poner solo sal y pimienta. La próxima vez lo haré así, merece la pena aprovechar ese marinado.

Dicho esto, ¿vamos a por este picoteo? Venga, haced la lista de la compra, que esta es de juernes-viernes :P

Alitas marinadas en cerveza
Ingredientes:
La carne ha de sumergirse en el marinado, por lo que es mejor optar por una cantidad alta de mezcla de cerveza, aunque usemos una cantidad más pequeña de pollo.
La cantidad de especias sí que hay que variarla en función del pollo que tengamos, en nuestro caso eran poco más de 600 gramos.

- 500-800 gramos de alitas y muslitos de pollo
Para el marinado...
- 600 ml de cerveza rubia
- 90 ml de miel
- 4 cucharadas de sal
- 1 cebolla morada en rodajas
- 2 dientes de ajo machacados
Para sazonar las alitas...
No hace falta sal, porque las alitas se salan bien en el marinado.
- 3 cucharaditas (1 cucharada) de mostaza en polo
- 2 cucharaditas de pimentón ahumado
- 1 cucharadita de ajo en polvo
- 1/4 de cucharadita de pimienta blanca
- 1/4 de cucharadita de pimienta negra
- Una pizquita de cayena (opcional)

Preparación:
1) Llevar a ebullición en un cazo la cerveza, miel y sal.
Cuando hierva, bajamos el fuego a temperatura media-baja, añadimos la cebolla en rodajas finas y el ajo machacado y cocemso durante 10 minutos.
Enfriamos por completo.
2) En una bolsa de cierre hermético o una fiambrera echamos el marinado enfriado, añadimos las alitas, sumergimos bien, y refrigeramos, tapado o cerado durante 8-24 horas.
3) En una bolsa de cierre hermético (o un plato hondo o fuente) mezclamos toda salas especias, añadimos el pollo (escurrido del marinado) y untamos bien (esto se hace mejor en la bolsa), dando unos buenos meneos y un masajito.
4) En una rejilla de horno, sobre una bandeja o fuente cocinamos las alitas a 200º durante 20 minutos, bajamos a 180º y seguimos 10 minutos más.
En este caso no hace falta golpe de grill al final, el toque crujiente lo van a dar las especias, y podríais quemarlas si os pasáis de temperatura.
- Podéis caramelizar en una sartén o en el horno la cebolla del marinado de cerveza.
- Si queréis hacer una salsa o reducción con cerveza, no lo hagáis con la del marinado, porque lleva mucha sal, esta es solo para dejar el pollo.

lunes, 17 de febrero de 2014

Tostada francesa con Nutella, plátano y avellanas

Tras esa tranquilidad aparente, esa tostada esconde un perverso secreto...
Cuando me preparé (para mí sola y con mis sabores favoritos) aquel apoteósico desayuno de cumpleaños, prometí al taster hacerle una igual de plátano y dulce de leche o chocolate.

Como veis, tiempo ha volado desde entonces, y casi llega antes otro desayuno cumpleañero que su pain retrouvé.
[Porque sí, sigo sin lograr hacer pain perdu, esta vez, incluso, compramos el brioche el viernes expresamente para preparar esto el sábado...]

Peeeero, tarde o temprano, siempre cumplo mis promesas.
...perversa y pecaminosamente buenérrimo!! 
Es decir, no es como aquello que hacen los muchos hombres.
Ya sabéis, eso de asegurarte que van a dar un retoque a una parte mínima de pintura, y que cinco años después te mudes de casa sin que nunca lo hiciese, da igual las veces que se lo recordases. Aunque nunca te dejase deshacerte del bote de pintura y anduviera siempre rondando por casa...

Ni como lo de cuando te mudas a la nueva casa y lleva el taladro para poner el reloj de cuco, y el reloj de cuco sigue en la caja y el taladro... también.

Ni siquiera hablo de que, hace 7-8 años tu novio, que por aquel entonces se tenía aún que ganar a tu madre (a la que, en cuanto hubiera confianza iba a perder igual), le prometa hacer una mandíbula de alginato para cierta obra de arte que está haciendo.

No, no es nada de eso, puede que pase por una mudanza, puede que la cocina no sea la misma, es posible quizás hasta que hayas cambiado de marca de brioche, pero (hablo de mí, ¡recordad!), lo haces, cumples con tu palabra, sabes lo que es el honor de una amenaza promesa.

Y es que, supongo que os habíais dado cuenta ya, pero soy una mujer de palabras.
Y además, otra cosa que he aprendido de mi madre es tener una libretita mental llena de reproches que ir sacando cual puñales a la mínima.
Sí, voy a poner todas las fotos, me da igual si son todas iguales, no me canso de mirarlo. 
Por eso (no por lo de la libretita, sino por lo de cumplir mis promesas, se entiende), aunque en casa no hay cortadores de corazón, ni cuencos con forma de corazón, ni nos sienta bien el rojo, el día después de San Valentín le preparé este pedazo de desayuno al taster, a pesar de que no se lo mereciera*.

* ¿Cómo puedes reñir a alguien por decir cuqui, coco, gritar-cantar o cantar-gritar y bailotear mientras está haciendo TU supermegadesayuno? ¿¿No se puede bailotear en la cocina??
Me lo tendría que haber zampado yo sola, por waterparty.

Ya os lo conté aquí, pero imaginaos la de posibilidades que os da esta receta, y sabéis que no tiene por qué ser San Valentín, también puede ser 15 ó 29 de febrero.

Pain perdu* con avellanas, plátano y Nutella
Ingredientes:
Con esta cantidad de mezcla de empape nos da para 3-4 tostadas, solo habría que subir la cantidad de los ingredientes del relleno.
- 1 rebanada bien gruesa de brioche
Para el relleno...
- 1-2 cucharadas grandotas de Nutella
- 1/2 plátano en rodajas finas (así entrarán mejor en el bolsillito del pan)
- 4-5 avellanas (enteras o troceadas)
Para el empapado...
- 1 huevo L
- 15 gramos (1 cucharada) de mantequilla derretida
- 2 cucharadas de azúcar
- 150 ml de leche
- 30 gramos de harina
Para servir...
- Rodajitas de plátano
- Avellanas tostadas
- Sirope de arce

Preparación:
Lo primero, si como en mi caso, el pan no está seco ni es 'viejo', lo dejamos toda una noche en una bandeja o rejilla, para que se seque bien. No sé en una ciudad húmeda, pero en un Madrid al día siguiente eso está más seco que seco :P
1) Abrimos un bolsillito con un cuchillo en la rebanada de brioche. Simplemente, con un cuchillo, cortamos, sin separar los bordes, solo desde un lado.
2) Con una cuchara metemos dentro del bolsillito la Nutella y extendemos bien, con cuidado de no romper el pan, y tratando de llegar a todos lados.
Luego metemos las rodajitas de plátano y las avellanas.
3) Batimos en un plato hondo el huevo, mantequilla derretida, azúcar y leche con unas varillas.
Añadimos la harina y seguimos mezclando hasta que no haya grumos.
4) Sumergimos la tostada 30 segundos por cada lado. Supongo que si usáis pan duro de verdad, podéis dejarlo hasta un minuto.
Mientras, calentamos una sartén, y cuando haya cogido calor, añadimos 10-15 gramos (2-3 cucharaditas) de mantequilla.
5) Cuando la mantequilla esté derretida y caliente, que humee y burbujee ligeramente (¡solo ligeramente!), cocinamos la tostada, a fuego medio o medio-alto (vigilando) durante 4-5 minutos por cada lado.
Podemos dar un acabado más cuqui si también doramos por los bordes, que con medio minutillo o menos va a ser suficiente (y es muy divertido ver si el pan que hemos puesto de pie aguanta erguido).
Si hace falta, añadimos más mantequilla al dar la vuelta.
Si se nos tuesta demasiado, bajamos el fuego.
Servir con más plátano, avellanas y sirope de arce :)
Con una bola de helado se llama merienda, y tampoco suena mal.

* Nota para mis picajosos colejas: Sí, he cambiado de título a mitad de receta, ¿¿problema??

Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Pastel de carne con cerveza negra :P

viernes, 14 de febrero de 2014

¡¡¡Mojito fajitas!!!

Me encantan las fajitas.
Me chiflan las recetas de Sorted.

He convertido el pollo-mojito de Sorted (¡vídeo aquí!) en estas fajitas.
Está buenísimo el pavo con ese toque caramelizado, y con el resto de acompañantes hacen (unas de) las fajitas perfectas.
Por supuesto, podéis utilizar el queso que os dé la gana, el tipo de arroz que más os guste, y sustituir la zanahoria por pimientos si no tenéis traumas con estos últimos.
Incluso en lugar de pavo o pollo, las podéis preparar con ternera.
Un plato de esos rápidos de preparar, sirves al centro, ¡y cada uno se monta su plato!

¿Os apuntáis?

En el blog también podéis encontrar unas fajitas mixtas con un toque cítrico.
Y si queréis acompañar de los tradicionales guacamole, nata agria y pico de gallo, también los preparé una vez. En esta ocasión improvisé un guacamole rápido con un aguacate y usamos ricotta.
¡¡Y no sabéis qué bien remata esta receta un blondie de Coronita!! Pero podéis saberlo haciendo clic aquí :P
Unos nachos dulces también son una buena opción, ¿no creéis?

Mojito fajitas
Ingredientes (para 2-3 raciones):
- 1 solomillo de pavo (o pechuga de pollo o pavo)
- 1 diente de ajo
- 1 lima
- Un buen puñado de hojas de menta
- Un chorro generoso (45 ml) de ron
- 1 cucharada de azúcar moreno o miel
- Sal
- 1 cebolla en rodajas finas
- 1 zanahoria rallada
Para el guacamole...
- 1 aguacate
- Zumo de 1/2 lima
- Unas hojitas picadas de menta
- Una pizca de cayena
- Una pizca de cilantro en polvo (o unas hojitas picadas del fresco)
Para el arroz con cilantro...
- 1 taza de arroz salvaje (u otro tipo)
- Zumo de 1/2 lima
- 1/2 cucharadita de cilantro en polvo (o unas hojitas picadas del fresco)
Para servir...
- Tortitas
- Verduras al gusto
- Ricotta (u otro queso fresquito)
- Queso de tetilla rallado (u otro queso rallado)

Preparación:
1) Cortamos en tiras la carne.
Mezclamos bien el diente de ajo machacado, la ralladura y el zumo de la lima, un puñado de menta un poco machacada o troceadita, el ron, sal y el azúcar moreno.
Ahora, en una bolsa de cierre hermético o una fiambrera metemos el 'mojito' y el pavo, untamos bien y refrigeramos hasta 24 horas.
2) Para el guacamole, machacamos el aguacate y añadimos la menta, lima, cilantro y cayena.
Al arroz cocido le añadimos el zumo de lima y el cilantro.
Vamos troceando las verduras.
3) Salteamos la cebolla y zanahoria en aceite caliente.
Luego en la misma sartén, añadiendo más aceite si es necesario, y a fuego medio-alto, doramos las tiras de pavo por ambos lados, quitándoles previamente el líquido del marinado (no hay que escurrir a lo bestia, solo quitar el exceso).
En 5 minutitos más o menos estarán caramelizadas por fuera, gracias al marinado, y hechas por dentro.
Servir con las verduras crudas y cocidas, los quesos, guacamole, arroz y unas tortitas calientes.
¡¡A enrollar!!

Servimos con nachos, estos llevan ricotta, tetilla y carne picada, aquí tenéis otra versión.

Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Rojo pasión, ¡red velvet cupcakes!

miércoles, 12 de febrero de 2014

Caracolas gigantes rellenas de ricotta y espinacas


Aunque no sea un persona muy de pasta,

Soy una persona muy de pasta, pero muy de muchas cosas, y por lo tanto, soy muy de más cosas que de pasta, y por eso no hago pasta tan frecuentemente

No hago pasta con mucha frecuencia, y no tengo ni idea de por qué, ya que lo cierto es que la pasta me encanta.
Será que no me chifla tanto como las otras 400.000 999.999 cosas que me encantan.
Pero colecciono cosas pastosas pasteras. Guardo recetas y recetas y más recetas.
Compro pastas de distintas formas y tamaños.
Y luego, acabo comprando espaguetis frescos, porque son los que más me gustan, y preparándolos al modo fácil, con mantequilla de hierbas, alguna salsa rápida e improvisada, o incluso, salsa de bote*.

[¿Por qué siempre quedan tan jorobadamente bien las salsas improvisadas?]

*Sí, he dicho salsa de bote. Que siempre viene bien, porque si el tarro es útil, eso que ganas cuando se te acaba.
Y es que, junto a mi colección de cosas relacionadas con la pasta, entran en juego las salsas de tarro.
"Uy, ragú como la que nos ponían con las patatas, ¡me la llevo!".
"Uy, salsa de tomate y albahaca, no se me ocurre cómo hacer algo así en casa, ¡la compro!".
"Uy, boloñesa con la 2ª al 70%, ¡¡al carro por si un día no hay carne picada en casa!!".
"Andaaaa, pesto de ricotta, ¡¡me lo llevo que usar un solo utensilio para hacer un pesto casero es complicadete!!".

Y así...
Estoy muy rica pero no soy fotogénica.
Pero a veces, como esta, hago salsa en casa, y obligo al taster a sacar fotos, y si está asquerosamente buena, pienso "al blojjj que va". Y luego no va.
Y es que, al final me sale tan horriblemente poco fotogénica...
Pero no os fiéis de las foto, confiad solo en mí, ¡¡esta pasta está tan de muerte, que casi nos la comemos el taster y yo solos de una sentada!! Pero fui fiel a mi promesa (una auto-promesa) de que se llevara una buena bandeja para sus padres.
La receta es de Collecting memories, un blog que me gusta un montón, y que lo mismo te planta una tarta a la francesa con toda su mantequilla, que uno de esos postres healthy que son el último grito.

Macarrones Caracolas gigantes rellenos de ricotta y espinacas
Ingredientes (4-6 personas):
Si queréis, podéis añadir un poco más de pasta, porque me sobró relleno. Si no, con las sobras sale una pizza, una tarta salada, un sándwich, una mini-lasaña...
- Unos 200 gramos (aproximadamente 20 piezas) de pasta "gigante"
- 250 gramos de ricotta
- 50 gramos de espinacas
- 150+50 gramos de provolone
- 1 huevo L, ligeramente batido
- 1 diente de ajo picado
- 2 cucharadas de pesto
- 1/4 de cucharadita de sal
- Pimienta
- 1 taza y 1/2 (aproximadamente) de salsa de tomate para pasta (yo usé esta)

Preparación:
1) Cocemos la pasta en agua con sal, según las instrucciones del fabricante.
Es mejor prepararla al dente, restando incluso un par de minutitos de cocción, por aquello de que se va a tirar un ratito en el horno.
Cuando esté preparada la pasamos por un colador y regamos con un chorrito muy corto de aceite.
2) Mientras la pasta enfría, preparamos el relleno.
Trituramos las espinacas en la picadora, que queden pequeñitas, puede haber cachitos más grandes, no pasa nada, que sea desigual.
Rallamos unos 150 gramos del provolone (o lo ralláis todo ahora, yo prefiero hacer cada cosa en su momento :P).
3) Con una espátula o una cuchara de madera mezclamos en un bol amplio las espinacas con la ricotta, los 150 gramos de provolone que hemos rallado, el huevo un pelín batido, el ajo machacado, el pesto, la sal y la pimienta.
4) En una fuente de hornear extendemos más o menos la mitad (o algo más) de la salsa de tomate.
La cantidad es muy orientativa, lo que queremos hacer es extender una capa (no muy bruta) por todo el recipiente.
Con una cucharita vamos rellenando la pasta y la colocamos en la fuente, sobre la salsa de tomate.
Extendemos por encima el resto de salsa, una capa más o menos fina, o si os gusta con mucho tomate, muy generosa.
Rallamos el resto del provolone (50 gramos o algo más) y lo repartimos por toda al superficie.
5) Horneamos a 180º cubierto con aluminio durante 20 minutos, luego ponemos a 200º y dejamos 15 minutos más (los últimos 10 minutos puse función grill y lo subí a la parte alta del horno, vidasinriesgonoesna').

¡¡Para repetir!! ¡Y no lo digo porque salga pasta para una docena!

Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! También tocó pasta... ¡¡pero con trampas!!

martes, 4 de febrero de 2014

Cocinando con sobras (¡¡yo!!) - Corona de pesto y piñones

Si hay por casa sobras de masa de pizza y de pesto, os podéis preparar esta corona...

Y si no tenéis sobras, os podéis preparar este pesto alla trapanese que Tito me ha dejado llevar a su cocina.

Al estirar y enrollar así la masa, con todos esos cortes, queda muy crujiente. Y el relleno entre capas de pesto la hace muy jugosa. Así que, la próxima vez, ¡¡procurad que os sobre un poquito de masa!!

Corona de pesto y piñones
Ingredientes:
- Sobras de masa de pizza
- Pesto (yo usé pesto rojo, y era de bote, ¡oye!)
- Un puñado de piñones
- Un poco de sémola de trigo.

Preparación:
1) Si nuestra masa de pizza no es muy fina, estiramos bien con un rodillo, hasta tener un rectángulo.
Si ya tiene el grosor deseado, cortamos en forma de rectángulo.
2) Untamos el rectángulo con pesto y añadimos unos cuantos piñones.
3) Enrollamos como si fuera una alfombra (!!!), y cortamos, a lo largo, en dos tiras/cuerdas.
4) Ahora, con el lado del relleno hacia arriba, hacemos una especie de trenza de dos cuerdas.
Enrollamos esta trenza sobre sí misma.
5) Colocamos en una bandeja de hornear, forrada con papel, y espolvoreamos con sémola de trigo (al llevar el relleno de pesto, no es necesario pincelar con aceite ni nada).
6) Horneamos a 220º durante 15 minutos, y a 180º durante otros 10.
Si se dora antes de tiempo, tapamos con papel de aluminio.

Es sencilla y está buenísima, crujientísima y jugosísima.

¡¡Hasta lueguísimo!!

Hace justo un añito: Tarta de Maltesers para un cumpleaños
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Cita a ciegas con Reblochon y pato emborrachado de Marnier

sábado, 1 de febrero de 2014

Cupcakes de café y Kahlúa

Cupcakes, ¿yo? Hay dos motivos por los que estoy fuera de esa liga.
Motivo no puedo: ¿He oído manga pastelera? ¿He oído haz una bonita forma sobre tu pastelito?
Motivo no quiero: ¿Que me tengo que tragar esa crema pastosa llena de mantequilla y azúcar glass amaizenado que sabe a noséquéperonomegusta?
Pero no todo es buttercream y manga, ¿verdad?
¿Qué me decís si la cobertura es un merengue, una crema con yemas, algo de trufa o nata montada?
Hey, ¡ahí la cosa cambia!
¿Y qué me decís si tenéis un taster dispuesto a todo?
Hey, ¡¡ahí tenéis alguien que os haga el trabajo sucio!!

¿Qué, a que no le quedaron mal?
Sí, esta foto indica que me voy a reír del taster.
Esto lo decís ahora, porque no visteis la primera que decoró, que no sé qué le pasó, pero puso de excusa un: "La manga tenía aire".
Sí, y yo no hablo ruso de carrerilla porque me di un golpe en la esquina del baño...
Me tuve que ir al baño a reírme, como siempre, porque ya no podía dejar de reírme mientras seguía decorando.
No pude hacer foto del estropicio, me pillo con las defensas bajas, pero sí llegué a esto, que sumado a batallitas anteriores, indica que soy la única persona normal de mi entorno, y que me rodeo de personas que se estancaron en los cinco años (madres / novios).

La receta es esta, de Moje wypieki, y con las cantidades que yo he usado os salen cuatro pastelitos individuales. Solo he reducido las cantidades, añadido Kahlúa y usado más mascarpone.
¡¡Esto sustituye al tiramisú y al café de la sobremesa, así que hoy pringamos menos!!

Pastelitos de café y Kahlúa
Ingredientes (para 4 piezas):
Para los bizcochitos...
- 75 gramos de mantequilla, temperatura ambiente
- 60 gramos de azúcar
- 1 huevo L, temperatura ambiente
- 75 gramos de harina
- 3/4 de cucharadita de levadura química
- 1/2 cucharadita de semillas de vainilla
- 1 cucharada de buttermilk (o leche)
- 1/2 cucharada de café en polvo
- 1-2 cucharada de Kahlúa
Para la crema (os sobrará un pelín)...
- 120 ml (1/2 taza) de nata de montar
- 45 ml (3 cucharadas) de mascarpone
- 1 cucharada de azúcar en polvo, o normal
- Un pizca de vainilla
- Un chorro bien generoso de Kahlúa
Para decorar...
- Un taster y una manga pastelera
- Paciencia
- Unos sprinkles o cacao en polvo

Preparación:
1) Cremamos la mantequilla y el azúcar, hasta que esté bien cremoso.
Añadimos el huevo y mezclamos bien.
Agregamos la harina y levadura química y seguimos mezclando, hasta que esté homogéneo.
Echamos la vainilla y el buttermilk y mezclamos bien.
2) Separamos en un tazón unas 3-4 cucharadas de masa.
En este tazón añadimos el café disuelto en Kahlúa y mezclamos bien.
3) Preparamos una bandeja de muffins, engrasándola si es de metal y no usamos papelitos, o forrándola con cápsulas de papel.
Rellenamos más o menos 2/3 - 3/4 de los moldes con la masa blanca (ayudándonos de dos cucharas o con una de servir helados).
Con un dedo un poco humedecido, hacemos un huequecito en el centro, y depositamos 2 cucharaditas de la masa de café.
Bueno, si creéis que podéis ser un clon de mi persona, no hace falta que os toméis tanta molestia, a mis clones y a mí, esa cucharadita cuidadosamente introducida en el huequecito central, se nos expande hasta donde le da la realísima gana.
4) Horneamos a 170º durante 25 minutos.
Enfriamos por completo en una rejilla.
Para la cobertura...
1) Ponemos en el bol del robot todos los ingredientes, muy fríos, y montamos hasta que esté bien firme.
2) Metemos en una manga, con la boquilla que queramos, y decoramos al gusto.
Podemos tamizar cacao o decorar con alguna viruta de chocolate o café antes de servir :)