miércoles, 30 de abril de 2014

Tarta Petunia

¡¡Saludad a Petunia!!
Ya sabéis os he dicho mil veces que al taster y a mí nos encanta viajar.
Al taster cada vez menos, porque le supone horas y horas y horas y horas por el supermercados.

Es como un niño pequeño, el primer día, los primeros 10-15 minutos, lo tienes entretenido, ve cosas nuevas, se anima con alguna, y toda la pesca.
A partir de ahí, su cara cambia, su mirada echa fuego, de su cabeza sale humo, la ira afila sus colmillos...
Y se aguanta los restantes 20 minutos.
Él dirá que no son solo 20.
No quiero comentarios anónimos diciendo que me tiro 1 hora en el supermercado más pequeño, ni historias así.
La cosa se complica si están mis padres (y cuando tenemos que repartir el peso en las maletas ni os cuento lo duro que se pone el lío) o Petunia.

El verano pasado Petunia se encaprichó en un supermercado austriaco de estas zanahorias, y al carro que las echó.
Desde entonces lleva intentando llamar la atención para que le hiciéramos su tarta favorita.
Y nada, que no había manera, la pobrecita.
Por fin el otro día saqué las zanahorias, Petunia hasta se peinó de la emoción, y yo preparé este super postre.
Como tenía que ir al gusto de Petunia, no iba a ser la tarta de zanahoria tradicional, y por eso hemos cambiado bastante la receta (basada en esta, esta y esta).
He sustituido gran parte de la harina por almendra molida, y he utlizado crème fraîche, chocolate y naranja, además de un montón de Kardemumma cardamomo (contrabando de polvos) y nuez moscada, que a Petunia y a mí nos gusta más que la canela.

Petunia come poco, así que aún podéis serviros un poco, ¿os apuntáis?

Se aceptan comentarios piropeando a Petunia, le encanta que le mandéis besitos, abrazitos y saluditos, y si se os ocurre meteros con ella lo más mínimo, se verá obligada a sacar su casa amenazante, y os juro que, con esos ojos, la  tiene. 

Tarta Petunia
Ingredientes (para 20-23cm de diámetro):
He usado un aro ajustable en 22cm de diámetro, pero con 20 ó 23cm creo que también saldrá perfecta.
Crema de queso...
- 300 gramos de queso de untar, TA
- 75-80 gramos de azúcar
- 2 huevos L, TA
- 1/2 cucharadita de harina
- 1/2 cucharadita de semillitas de vainilla
- 120 ml (1/2 taza) de crème fraîche (podéis usar yogur griego o sour cream)
Pastel de zanahoria...
- 120 ml de aceite de girasol (si solo usáis harina, puede que haya que aumentar a 150-180ml)
- 100 gramos de azúcar de caña (o moreno)
- 100 gramos de azúcar blanco
- 2 huevos L, TA
- 100 gramos de harina
- 75 gramos de almendra molida (o aumentad la misma cantidad de harina)
- 1/2 cucharadita de bicarbonato de soda
- 1 cucharadadita másquellena de cardamomo
- Un montón de pizcas de nuez moscada
- 1/4 de cucharadita de sal
- 1 taza de zanahorias peladas y ralladas (usé 3-4 zanahorias)
- 1/2 taza de pepitas de chocolate negro
- Un puñadito de naranja confitada en cachitos
Cobertura...
- 50 gramos de queso de untar
- 50 gramos de crème fraîche
- 20 gramos de mantequilla blanda
- 75-100 gramos de azúcar glass
- 1/4 cdita de semillitas de vainilla (o ralladura de naranja)
Decoración...
- Zanahorias de mazapán
- Crocanti de almendra o galletas troceaditas

Preparación:
En un bol preparamos la crema de queso...
1) Batir con unas varillas el queso, azúcar, huevos, harina, vainilla y crème fraîche.
Y otro bol para los ingredientes del pastel...
2) Mezclar en un bol el aceite con los azúcares, con espátula o varillas.
Añadir los huevos y la vainilla y mezclar bien.
Echar por encima, la harina tamizada, almendra molida, bicarbonato, cardamomo, nuez moscada y sal. Cuando hemos echado todo mezclamos con la espátula hasta que esté bien incorporado.
3) Agregar la zanahoria rallada fina y las pepitas de chocolate y mezclar bien con espátula.
Se trata de una masa húmeda, pero si os parece que lo está más de la cuenta, o vuestras zanahorias han soltado demasiado agua, podéis poner un pelín de harina.
4) Verter más de la mitad de la masa de pastel en el molde, luego echar la mitad de la crema de queso, por encima el resto de pastel y por último lo que queda de crema de queso.
Dar un meneíto a la bandeja del horno, para que no haya burbujas de aire y hornear a 175º durante 60 minutos.
Cuando llevaba 30-40 lo tapé con aluminio y cuando llevaba 50 lo bajé a la parte inferior del horno.
Enfriar por completo en el molde y luego tapado en el frigo durante al menos 8 horas.
Y pasada esta larga espera, en la que Petunia no consiguió llegar a la puerta de la nevera, nos pusimos con la cobertura...
1) Batimos el queso, crème fraîche, mantequilla y vainilla.
Añadimos el azúcar glass, hasta tener la consistencia deseada.
2) Extendemos por la superficie de la tarta, decoramos con el crocanti o galletas y colocamos unas zanahorias.
Petunia, ¡el postre!
Notitas al pie...
- Esto no viene muy a cuento, pero aprovecho para haceros una recomendación. Como os cuento he usado un aro ajustable en lugar de un molde desmontable.
Si no todos los días hacéis una tarta gigante, pero a veces surge, si no queréis tener por casa 40 moldes que luego usáis dos días, o no tenéis espacio para tener toda la colección, uno de estos aros me parece de lo más recomendable.
Había dudado hasta ahora sobre si comprarlo o no, tenía miedo de que el resultado, al no tener base, no fuera del todo bueno, pero ya lo puedo recomendar al 100%.
Tened en cuenta siempre que estéis comprando uno de buena calidad (que no quiere decir caro), porque he visto comentarios en Amazon y webs, antes de comprar el mío, que dicen que su aro se abre en el horneado, con el calor, o que la masa se les desparrama por debajo al poco de verter la masa.
También pensad que habrá postres, de masas muy ligeras, que quizás no vayan bien en este molde, quizás se esparza por fuera la masa según la echamos (os contaré, seguro que un día me pasa).
Por lo demás, y por lo que he probado hasta ahora, si ponéis debajo del molde una hoja de papel aluminio engrasado o una de papel de aluminio y una de papel de hornear (eso hago yo), queda perfecto, se desmolda muy bien y en el caso de postres con gelatina y demás, nos ahorramos la parte fea de donde va el cierre del molde.
Este que yo tengo va de 14-30cm. Nunca usaré los 30, seguramente, pero como veis tiene un recorrido bastante amplio, que lo hace de lo más útil.
Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Nuestro shortbread con chocolate, blanco, pistachos y coques se dio un buen viaje
Eso sí que es ser pesada, las reliquias de hace tres años

miércoles, 23 de abril de 2014

Pastelitos de buttermilk y sanguinas con caramelo de miel

Ya os lo dije, que si hacíais este sherbet tan bueno, ibais a poder preparar un postre genial.

Sí, un postre con flores, una cosa super chic, de gourmet total.
Aunque no sean flores de tienda deli, sino del Lidl, es igual de chuli.
Y hablando de Lidl y flores...
Venga, va, voy a dejarme de chorradas...
Y hablando porque este blog es míopersonal y rajo de lo que me da la gana...

El otro día descubrí algo en el Lidl. Cogí un catálogo al salir de mi Lidl más mejor favorito (porque no todos son iguales). Días después, en casa, me lo estudié.
Y encontré esto.
[He decidido darle al blog un poco de vidilla poniendo algo de carne]

Allí estaba, en el catálogo del Lidl.
[Habéis visto que el tema no estaba mal hilado, ¿verdad? Lidl y flores].
Ese conjunto de ropa interior.
Idéntico, en estampado y diseño, que uno adquirido por mí hace casi un año en Intimissimi.
11 euros.
Once euros en el Lidl, claro, que yo no digo que el mío fuera de Victoria's Secret, no, pero no quiero recordar lo que pagué por el conjuntito, pongamos entre 4 y 5 veces más. ¡¡Prima!!


Oh, my god.
No sé qué era es peor. Si pensar que compras un conjuntito de ropa interior tosexy y chuli, que dices "qué cosa más cuqui para el verano", y resulta que es lencería de supermercado; o pensar que has pagado unos 45 euros por lo que el Lidl vende por 11.
Y con dos braguitas. 11 euros con dos braguitas. Que yo solo me llevé una, porque queda más fino que comprar las braguitas en pack, claro.
Pero bueno, oye, que yo no lo saqué de un cesto de plástico o metal, ni me tuve que asomar entre la señora que va a por la picadora o el mata insectos, no, estaba colgado en perchitas y había probadores, y no lo metes en una cesta con ruedas ni nada.
Sí, es muy fuerte. Muy muy muy fuerte.
Igual lo peor es que ahora el taster se pitorrea con que él no se compra los calzoncillos en el Carrefúl y yo sí compro mis conjuntitos cuquis en Lidl.

Llevo un año llevando ropa interior de supermercado, y pensando que era ropa interior de tienda con perchas. Ahora ya no me siento tan sexy. No, no me miréis así, que antes tampoco xD
Por supuesto, a partir de ahora, procuraré no hacer gasto en Intimissimi. ¿Cómo sabré que no es el conjunto que año que viene voy a encontrar en el Lidl? No quiero volver a pasar por lo mismo. ¡Once euros! ¡Con dos braguitas!
Los de Etam estarán felices, ya no volveré a serles infiel... hasta que no encuentre sus pijama buzo en Carrefour.

Bueno, anda, que tanto hablar de ¿flores? os tiene que estar entrando hambre, ¿os apuntáis a este postre?
Es apto para mini pisos, mini parejas, visitas inesperadas de vecinos, y todo lo que se os dé, porque con estas raciones os salen 3 pastelitos, y si hacéis la mitad os sale postre para 2 sin sobras. Ideal, ¿no?
Se prepara en nada de tiempo, lo mismo que la salsa.
Y ya veis qué postre más vistosillo.
Los copetitos que cortáis para dejar plano el bizcochito, los podéis usar para servir un vasito o cocotte.
Lo podéis servir con yogur griego, mascarpone, crème fraîche, nata montada o, mucho mejor, un buen helado. Este de sanguinas (o de alguna otra fruta o cítrico) le va estupendo. Un toque de canela o chocolate no es que le fuera mal, pero entendedme, os tengo que vender mi sherbet de naranjas sanguinas.

¡¡Venga, que estas flores del Lidl las había hace un año en el Experience con la misma caja!!

Nota al pie escote para ultra-fans: No, no he explicado quién ha montado el postre, no creo que tenga importancia que fuera el taster quien colocase el pastelito en el plato, repartiera las flores, formase la bola del helado y me diera las indicaciones para echar la salsa. Porque al fin y al cabo, a mí me hubiera quedado igual, ¿no?
¿Qué?


Pastelitos de buttermilk y sanguinas con caramelo de miel
Ingredientes (3 pastelitos):
Para los pastelitos...
- 120 g de harina
- 1/2 cucharadita de levadura química
- 1/4 de cucharadita de bicarbonato
- 1/2 cucharadita de sal
- 28 gramos de mantequilla, TA
- 6 cucharadas de azúcar
- Ralladura de 1 sanguina
- 1/2 cucharadita de semillitas de vainilla
- 2 yemas L
- 120 ml (1/2 taza) de buttermilk
Caramelo de miel...
- 1-2 cucharadas (15-30 ml) de nata de montar (si hace falta, añadiremos más)
- 3 cucharadas (45 ml) de miel
- Unos daditos (ni 5 gramos) de mantequilla
- Un poco de vainilla
- 1/8 cdita de fleur de sel
Para servir...
- Sherbet de pomelo :P
- ¡Florecitas!
- Chocolatinas chorras

Preparación:
Hacemos los pastelitos...
1) Tamizar y mezclar harina, levadura química, bicarbonato y sal.
2) Cremar 3-4 minutitos la mantequilla, azúcar y ralladura, que palidezca un poco.
Añadir la vainilla y las yemas, de una en una, y mezclar bien.
3) Agregar la mezla de harina, alternando con el buttermilk, empezando y terminando con la harina y sin pasarnos de vueltas.
4) Verter en tres ramkines engrasaditas y hronear a 165º durante 25-30 minutos.
Enfriar 5-10 minutosy desmoldar.
El caramelo de miel, que podremos recalentar si hacemos previamente...
1) Calentar en un cazo la nata y la miel y cocinar removiendo hasta que espese (teniendo en cuenta que endurecerá más según se enfríe).
2) Fuera del fuego añadimos la mantequilla, vainilla y sal y mezclamos, si hace falta aligerar, usamos más nata.
Servimos...
1) Cortar el copete del pastel para alisarlo.
Comérnoslo, porque es lo más rico, o usarlo para servir los pastelitos en taza.
2) Poner encima una bola de sherbet, decorar con una chorrada de chocolatina y unas flores y regar con nuestro caramelo de miel.
Hace justo un añito: Día del libro con Smitten kitchen
¿Y hace dos? ¡Qué pesada!
Eso sí que es ser pesada, las reliquias de hace tres años

lunes, 21 de abril de 2014

Sherbet de sanguinas y leches en vinagre*

*Uso del vocablo cedido cogido prestado por de nuestra finlandesa de palo favorita.
Podría haberlo llamado helado, o incluso haberme tomate la libertitad (¡qué osada!) de ponerle sorbete.

Como soy guay, pero sobre todo, porque soy una aplicada alumna groupie de David Lebovitz, vamos a llamarlo sherbet.
En principio un sherbet se distingue de un sorbete en que lleva lácteos o claras de huevo. Y la palabra sherbet suena más divertida.

Aunque ya lo he dicho mil veces (os lo voy a repetir, que seguro que no me hicisteis caso), soy más partidaria de las cremas de helado con yemas, me gusta más su textura, pero en el caso de las frutas, a veces no usar tantas yemas y nata supone que consigamos más sabor.
En este caso, podríamos haber hecho una crema pastelera de sanguinas (curd si nos ponemos en modo guay), pero con esta receta conseguís un helado con más sabor al cítrico, muy rápido de hacer, y de lo más refrescante, nada que ver que un cremoso, y algo más pesado, helado con una base de yemas.

Como para algunos ya empieza la temporada que para mí nunca acaba, os dejo la entrada en la que os di la paliza (y algunos consejos) sobre preparación de helados: ¡¡clic!!
Pero como seguro que ya sois unos expertos, tal vez solo queráis reíros de mis (!!) creaciones (!!).

He seguido esta receta de The semi-frugal life, cambiando las cantidades. Iba a usar pomelo, como la original, pero encontramos unas sanguinas en el supermercado, y al taster le encantan, así que maté dos pájaros de un tiro, pero se me escapó uno y el taster sigue vivo, preparaba la receta que quería probar, pero le daba el gustazo al decorador de panna cottas.

En el momento de hacer el helado, no tenía hierbas en casa (¡yo!), pero imaginad esto con romero, tomillo, albahaca, o incluso (esto ya es si te vuelves toloco) cilantro.

Venga, que si hacéis los deberes, lo vais a poder servir con un postre muy chulo :)

Nota al taster*: Mírate esto, ¿de quién te rías ahora?

* Sí, nos vemos todos los días, pero no me escucha cuando hablo.

Sherbet de sanguinas y buttermilk
Ingredientes:
- 75-90 ml de zumo de (2) sanguinas
- Ralladura de 1 sanguina
- 500 ml (2 tazas) de buttermilk
- 180 g de azúcar (ajustadlo al gusto)
- Una pizquita enana de sal

Preparación:
1) Batimos el zumo, ralladura, buttermilk, azúcar y sal, hasta que se disuelva el azúcar.
Lo podéis hacer a mano o en la batidora.
Refrigeramos el batido 1-2 horas.
2) Preparamos en la heladera según las instrucciones de nuestra máquina, en mi caso este helado estuvo casi 30 minutos (otros en 20-25 los tenemos listos).
Pasar a un recipiente hermético, tapar bien y congelamos hasta servir.
Dejamos una pequeña parte en la cubeta de la heladera para hacer de catadores.

miércoles, 16 de abril de 2014

Casi-Libros de cocina - Un pastel de limón y arándanos para pajaritos

¿Os acordáis de esos días en los que preparaba entradas [sí, hablo en pasado] de libros de cocina?

Alguna vez se colaron no libros, blogs que son tan ferpectos, que desearías ver convertidos en un libro lleno de fotos. Para meterlos en la cocina, y pintarrajearlos, y mancharlos, y decir: "Hala, ¿a que ya no está todo tan perfecto y tan bonito? ¡Toma!".
Ya peloteé a Elena, de Delicious Stories.

Y como soy tan pesada, hoy vais a tener que aguantarme otra de estas. Hoy es uno de esos (muchos) días en los que, citar la fuente de mi receta, me deja (otra vez) en muy mal lugar.
Así que voy a enseñaros lo que yo hice, y luego os voy a intentar convencer de que vayáis a verla a ella, porque lo hace todo mucho más bonito, más listo y más alto.
Vamos, que estoy yo para montar un negocio: "No, no, compre usted el queso en la tienda de al lado, tienen unos vendedores checos guapísimos". [¿De dónde habré sacado yo esto?]

Bueno, al lío.
Lo que es el pastel en sí no necesita mucha presentación, limón y arándanos son una combinación infalible, y si encima os digo que lleva crème fraîche y mucha mantequilla, ya os veo encender el horno.

Esto que aquí veis un tanto rústico, lo podéis ver en versión preciosa en Eat little bird, de mi querida Thanh.

Thanh es una de esas personas a las que tendríamos que adorar, venerar y pagar (no os preocupéis, que esto solo lo digo porque sé que ella nunca lo va a leer) por regalarnos un blog taaaaan chulo.
Es una australiana afincada en Suiza [¿Notáis una cierta debilidad por los blogs de expat? La cosa es que no lo busco...] que hace unas fotos preciosas, que cuida un montón la presentación de las recetas, incluyendo casi siempre el paso a paso en fotos (a mí esto me encanta).
Peeeero, no solo es eso, no. Además de pasar un ratito de lo más agradable en su blog, alegrándonos la vista, también es una delicia de leer, y sus recetas son fantásticas. De esos blogs en los que no sería capaz decidir si dulce o salado.
Es una amante de los libros de cocina, de la gastronomía asiática, y en resumen, de la buena comida en general. Todo eso es lo que os vais a encontrar si visitáis su blog, los que aún no la conozcáis.
Y además, ¡¡es un encanto de chica!!

Así que corred, id a visitar a Thanh, aquí tenéis el índice de recetas, que solo con eso os vais a querer quedar, y aquí os dejo su pastel de limón y arándanos (en este caso no hay paso a paso, pero este pastel es lo más fácil que puede haber).

Bueno, no os quejaréis, mejor cuando hago una entrada vendiendo un blog que un libro, ¿no?

Lo dicho, la original de Eat little bird la podéis visitar aquí, y yo os dejo mi receta, que solo aumenta la cantidad de limón y arándanos.

¡¡Oye!! ¿¿Hola?? Pero, ¿dónde os habéis ido todos? :P
No hagas el freak, ¡anda!

Nota para groupies: En esta entrada ni siquiera he mencionado al taster. Las fotos las hizo a mala leche y solo se comió el glaseado porque no le gustó el pastel. Sí, el glaseado. Sí, sí, la cosa blanca llena de azúcar se la come, y deja el pastel. Conocemos a gente que quita el glaseado y come el pastel, él lo hace al revés. El taster cree que los arándanos son minas, que alguien le explique que son unas frutas deliciosas. Gracias.  

Pastel de arándanos y limón
Ingredientes (molde alargado de 25cm):
- 150 g de mantequilla derretida
- 200 g (1 taza) de azúcar
- 2 huevos, TA
- 140 g de crème fraîche, TA
- Ralladura de 2 limones
- 1 cucharadita de semillitas de vainilla
- 225 gramos de harina
- 1 cucharadita de levadura química
- 150-200 gramos de arándanos

Preparación:
1) Mezclar en un bol la mantequilla, el azúcar y los huevos.
2) Añadir la crème fraîche, ralladura de limón y la vainilla y mezclar hasta que esté bien integrado.
3) Incorporar la harina y levadura química mezclados y tamizados y mezclar bien.
4) Enharinar los arándanos (total, para lo que me sirvió...) y repartirlos en la masa, muy cuidadosamente, con una espátula.
5) Verter en el molde engrasado o forrado con papel, y hornear a a160º durante 50-60 minutos, comprobando que nos salga limpio el espaguetti de la prueba.
Enfriar en el molde durante 5-10 minutos y luego pasar a una rejilla a enfriar por completo.
Espolvoread glass o, como en mi caso, podéis usar un glaseadito de vainilla, ¡este pastel lo merece!

lunes, 14 de abril de 2014

Browmisú

¿Sabéis cuando estás en un restaurante y todo el mundo ha decidido su plato, y hay una que aún duda entre 2 7 cosas?
¿Y cuando tu pareja no sabe si llevarse el jersey rojo, el verde, el azul, uno de cada, o ninguno y no hay quien abandone la tienda?
¿Sabéis qué desquiciante para el que espera?

Yo no. Yo soy la otra parte.

Por eso no sé cómo no me inventé yo este postre. ¡¿¡Por qué?!?
¡¡Yo, una de las máximas exponentes de la indecisión!!

Browmisú. Si solo el nombre es taaaaaaaaan mono...
Un cómo ponerme encima todo el armario para no tener que elegir.
Un sueño hecho realidad.
Sería como si cuando nos vamos de vacaciones 10 días pudiéramos llevarnos ropa para 40. Y no como hasta ahora, que solo podemos llevarla para 15-20. *

No me digáis que no sería genial no tener que elegir postre. Poder comer el brownie y el tiramisú, porque es justo lo que nos apetece, y no sabemos cuál nos apetece un poquito más.
Pedir opinión al de al lado no vale.
- ¿Verde o naranja?
- Verde
...y entonces y no te apetece tanto el verde...
- Pues pide el naranja
- Pero es que el verde también me gusta...
La vida es durísima, está llena de momentos en los que hay que tomar decisiones importantes para tus diez próximos minutos de futuro.

Pues aquí vengo yo a resolveros la vida. En cierto modo, con este postre estáis comiendo el brownie y el tiramisú, sin tener que elegir, sin hacer esperar, ni nada de nada.

Bueno, habrá quien se llevará las manos a la cabeza por un nuevo sacrilegio y dirá: "Ni brownie, ni tiramisú, ¡se lo ha cargado todo!".

Lo que sea, pero está para matar por el último pedazo.
Que es el mejor, porque este no hay que elegirlo, es el que queda.
¿No os cuesta decidir por qué lado empezar a cortar la tarta?
¡A mí un montón! Porque uno es el más bonito, pero el de al lado tiene más crujiente, pero del otro lado tiene más chocolate, y el taster en frente, con el cuchillo de la tarta, que al final eliges bajo presión porque es o el postre o tú (el que va a recibir la presión del cuchillo sobre sus carnes)**.

Y por primera vez (negaré haberlo dicho) os aconsejo que no lo sirváis con helado. Este browmisú tiene una mezcla perfecta de texturas y sabores, así que creo que la mejor manera de comerlo es tal cual.
Como muchísimo muchísimo, un sirope de café por encima le iría estupendo.

Va, ¿os animáis? Que mirad que, como no lleva helado, ¡es light!
La receta la he sacado de Full ford ahead, solo hay alguna variación. Clic aquí mismito para ver la original, con paso a paso y cantidades industriales.
*Sí, los (2) fans del taster estáis de enhorabuena, voy a hablar bien de él, un aplauso en agradecimiento, que es él quien me alquila presta un trozo de su maleta para hacer esto posible. 
**Que sí, que sí, que los (2) fans del taster seguís defendiendo que no es violento, a pesar de que me abandonase aquí y aquí. Pero el otro día me estaba cayendo del taburete de la cocina, y en lugar de ayudarme a subir, ¡¡me empujó hacia el suelo!! 

Browmisú
Ingredientes (6 raciones / molde alargado de 25cm):
Brownie...
- 55 gramos de mantequilla
- 15 ml (1 cucharada) de aceite
- 3 cucharadas de cacao en polvo
- 20-30 ml (4 cucharaditas - 2 cucharadas) de Kahlúa
- 100 gramos (1/2 taza) de azúcar
- 1 huevo L
- 1/2 cucharadita de semillas de vainilla
- 50 gramos de harina
Para el toque tiramisú...
- Unos cuantos ladyfingers (depende del tamaño del molde)
- 45 ml de Kahlúa
- 30 ml de café (de máquina, o café soluble disuelto en agua)
Para la crema de mascarpone...
- 110 gramos de mascarpone
- 1 cucharada de azúcar
- 1 clara de huevo tamaño L
- 1/2 cucharadita de semillas de vainilla

Preparación:
Con espátula y todo en el mismo cazo, sencillo, ¿no?
1) Derretimos en un cazo la mantequilla, aceite y disolvemos el cacao en polvo.
2) Fuera del fuego agregamos la Kahlúa y mezclamos.
Luego añadimos el azúcar, huevo y vainilla y mezclamos muy bien.
Por último incorporamos la harina, con espátula, sin batir demasiado, pero sin dejar trazas de harina.
Esta con varillas, manuales o de robot...
3) Mezclamos el mascarpone, azúcar, clara de huevo y vainilla.
Y a montar el postre, preparamos las ladyfingers y mezclamos Kahlúa y café en un bol o plato hondo...
4) Engrasamos y/o forramos con papel de hornear un molde, fondo y paredes, para desmoldar bien.
Echamos toda la mezcla de brownie (menos 2-3 cucharadas) y extendemos en el molde.
Colocamos por encima las ladyfingers, presionándolas un pelín, ajustando por toda la bandeja (troceándolas si hace falta), con la costrita de azúcar hacia abajo.
Echamos por encima la mezcla de café y Kahlúa, usándola toda, repartiéndola igualmente para que cubra todas las galletas.
Extendemos ahora con una espátula la crema de queso, por encima, trabajando cuidadosamente para no hundirlo todo.
Por último, echamos las cucharadas de masa de brownie que hemos reservado, y hacemos un pequeño oleaje con un cuchillo.
5) Horneamos a 180º durante 35-40 minutos y enfriamos por completo en el molde antes de servir.
Y como siempre, ¡no os olvidéis de la bolita de helado!
Va por ti, autoestopista, siempre te quedará mi mantel de París, y las gilipolleces tonterías.

Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Coles de bruselas y porbotello glaseados, un par de guarniciones bien chulas como alternativa a las patatas fritas :)

sábado, 12 de abril de 2014

Tortitas de cebolleta

Hoy os traigo un aperitivo que os puede salvar la vida.
Bueno, no tanto, pero lo cierto es que es una receta que, si hacéis una vez, no dejaréis de tener a mano nunca jamás. Si estás falto de ideas, el plan inicial falla, tienes prisa, o te surge la necesidad, tienes un aperitivo delicioso en menos de 15 minutos.
Vamos, que en 10 minutitos si te aceleras a lo Jamie's 15 minute meals, lo tienes.

Yo lo serví con el nasi goreng, que me pareció que daba al menú un toque muy oriental. Oriental sacrílego de andar por casa española. ¿Qué más da?

Ese día le había prometido al taster de entrante mis langostinos en salsa de whiskey, cayena y miel (una receta que me queda estupenda, pero de la que todas las fotografías que guardo son antibloj total). Solo las he hecho estando ausente el taster, porque es un poco especialito con los langostinos.
Así que, más que prometer, pensé que era una amenaza.

Por eso, en el último momento, mientras le esperaba para freír el huevo (tengo una libretita llena de reproches, me chifla sacarlos), se me ocurrió preparar estas tortitas (que ahora busco el enlace y os lo pongo).
Me dije: "¡Qué contento se va a poner cuando vea que no he hecho langostinos!".
También pensé: "Así al menos no tendré que comerme el entrante yo sola".

Y entonces, cuando serví la comida, el taster me dijo: "¿No ibas a hacer unos langostinos?".
Así, como echándolos en falta.

El taster es un tipo raro. O algo.
Y yo sigo pensando que los langostinos me los hubiera acabado comiendo yo sola.

¿Tenéis 15 minutitos y cuatro ingredientes basiquísimos?

Tortillas de cebolleta
Ingredientes (para 2-4 personas / 1 tortita):
- 70 gramos (1/2 taza) de harina
- 60 ml (1/4 de taza) de agua templada
- 1/4 de taza de cebolleta (la parte verde) troceadita
- Sal
- Pimienta de sichuan (opcional)
- Aceite de sésamo (o el que queramos)
Para la salsa...
- 2 cucharadas (30 ml) de salsa de soja
- 2 cucharadita (10 ml) de vinagre de arroz
- Unas gotitas de aceite de sésamo
- 1/2 cucharadita de azúcar de caña
- 1/8 de cucharadita de jengibre molido
- 1 diente pequeñito de ajo picado

Preparación:
La salsa se hace en un periquete, la podemos preparar antes...
1) Meczlar en un bol la soja, vinagre, aceite, azúcar, jengibre y ajo.
Podemos meterlo en un tarrito de conserva pequeño, cerrarlo bien, y agitar con ganas.
Y ahora nos vamos a poner con las tortitas, que tampoco os creáis que llevan mucho más tiempo...
2) Mezclar en un bol la harina, agua templada y sal.
Cuando esté bien mezclado pasamos a la encimera enharinada y amasamos, 3-6 vueltecillas nada más.
3) Echamos por encima la cebolleta y la pimienta (esta también podemos echarla en la masa de harina) y damos unos pligutes, 3 ó 4, para que se reparta uniformemente.
Extendemos con un rodillo hasta formar un círculo de 20 cm de diámetro.
4) Pincelamos con aceite (creo que tenía que haber usado bastante más, porque suelen quedar más brillantes) generosamente por ambos lados la tortita.
Cocinamos en una sartén muy caliente a fuego medio-alto, durante 2-3 minutos por cada lado.
5) Cortamos en gajos y servimos con la salsa.
Están muy ricas, mejor recién hechas, porque luego pierden la textura crujiente.
Hace justo un añito: Chips de patata violetas, este sí que me dio trabajo durante horas...
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Tarta anti-taster de queso y calabaza
Eso sí que es ser pesada, las reliquias de hace tres años

jueves, 10 de abril de 2014

Mi primer huevo frito - Nasi goreng o mahi-mahi

En el Wogaboo sirven un arroz, el mahi-mahi, que me encanta. Me cuesta no pedírmelo, aunque sepa que viene con un montón de cachitos pequeñitos de pimientos verdes y rojos, que tengo que ir apartando (y sale entrante para dos, ¡oye!).

El nasi goreng es un arroz frito indonesio que se me antojaba muy parecido al mahi-mahi, aunque solo fuera porque también lleva ketjap manis y un huevo por encima.
Nunca había pedido el nasi goreng en ningún restaurante, pero sí había visto recetas, y su parecido me hizo animarme a prepararlo en casa.
El resultado final, se ha asemejado un montón en sabor, aunque no sea exacto al mahi mahi, y tampoco un nasi goreng tradicional, sino sacrílego.

Bastante sacrílego, supongo.

Para empezar, este arroz se sirve con salsa de soja dulce, ketjap manis, que he tenido que improvisar un poco. También se utiliza una mezcla que lleva pasta de gambas, y que yo he preparado sin ésta, y mezclando cosas que encontré en distintos nasi goreng que encontré a través de Foodgawker.

Se puede servir con huevo frito, cebolla crujiente, pan de gambas o unas brochetitas satay.
No le he puesto pimiento, y he añadido plátano, proque el mahi-mahi lo lleva. Se puede preparar, en realidad, con lo que queramos, calabacín, langostinos, o tortilla troceada en lugar de huevos.
Teniendo en cuenta que nasi goreng solo significa arroz frito, podemos tunear la receta como queramos, sin que llegue a ser sacrílega.
Y precisamente por esto me gusta más que el mahi mahi, y seguramente que me gusta más que cualquier nasi goreng que pueda probar.
Perdonadme el aspecto del huevo (si os da la gana, claro), pero es la primera vez en mi vida que frío un (dos) huevo(s). Y por supuesto, no os voy a enseñar cómo quedó el otro, el de la foto es el guapo.
Y es que el taster tenía que llegar a tiempo para prepararlo, pero tardó tanto que, si le esperaba, el arroz se iba a convertir en arroz congelado Findus sobre la encimera.

¿Tomáis nota?
Es un plato muy bueno, con mucho sabor, en el que las cantidades se pueden ajustar a nuestras preferencias. Y aunque lleve muchos pasos e ingredientes, se puede tener casi todo preparado el día antes, y solo necesitaremos 15 minutitos antes de comerlo :P
Es uno de esos platos que están mejor preparados en casa, porque adaptamos los ingredientes y cantidades a nuestros gustos.

Nasi goreng
Ingredientes:
Con estas cantidades salen 2 raciones (con sobras) como plato principal, ó 3-4 si vamos a servir acompañado :P
- 200 g de arroz jazmín o basmati
- 250 g de solomillo de pavo (o pechuga de pollo, langostinos...)
- 2 plátanos
- 2 zanahorias no muy grandes
- 2 cebollas pequeñas
- 1 cebolleta (la parte verde)
- 1 pimientito picante (sí, este tipo sí me gusta)
- Aceite, sal y pimienta
- Cebolla crujiente
- 1 huevo frito por persona
Para la salsa...
- 1 chalota picada muy fina, trituradita
- 1 diente de ajo picado muy fino, trituradito
- 1 pimientito picante picado, sin las semillitas
- 1-2 cucharadas de pasta de tomate
- 1 cucharada de salsa de soja
- 1/4 cucharadita de aceite de sésamo
- 1 cucharadita de vinagre de arroz
- 1/8 cdita de jengibre
- Pimienta de sichuan
- Sal (no puse por la soja, probadlo y decidid)
- Agua o maizena, si es necesario, para aligerar o espesar la salsa
Soja dulce improvisada...
- 1 cucharada y 1/2 de salsa de soja
- 2-3 cucharaditas de sirope de arce, miel o caramelo

Preparación:
Preparamos la salsa, que podemos hacer un par de días antes...
1) Ponemos en la picadora la chalota, ajo y chili y picamos hasta tener una pasta.
Añadimos la pasta de tomate, soja, aceite, vinagre, jengibre, pimienta y picamos de nuevo.
2) Calentamos en una sartén o cazo pequeño, removiendo bien para que se integren bien los sabores, y retiramos cuando vaya a hervir.
Si está muy espesa, podemos añadir agua, si fuera muy líquido (lo dudo) se puede tirar de maizena.
Enfriamos y refrigeramos hasta que la necesitemos.
El arroz hay que hacerlo unas horas antes, incluso el día anterior...
1) Enjuagamos el arroz en agua fría 3-4 veces, o hasta que el agua caiga limpia.
2) Cocemos en agua hirviendo con sal durante 10 minutos.
Lo colamos, enfriamos por completo, y si vamos a utilizar al día siguiente, refrigeramos.
Y para preparar el plato...
1) Calentamos un wok, añadimos un poco de aceite y freímos 5-10 minutos el arroz frío.
Sacamos y reservamos.
2) Calentamos más aceite en el wok y doramos el pollo troceado durante 5-7 minutos o hasta que esté dorado y casi cocinado por completo (el tiempo dependerá del tamaño de los trocitos).
Reservamos en un plato el pollo y retiramos los jugos y grasa del wok.
3) Engrasamos de nuevo el wok y salteamos en él las verduras picadas finas.
Cuando estén tiernas, añadimos la pasta que teníamos preparada y cocinamos, removiendo, durante 2-4 minutos.
4) Agregamos el plátano, cortado en taquitos, el arroz y el pollo y cocinamos a fuego medio, removiendo constantemente, durante 2-4 minutos.
Añadimos la salsa de soja dulce (si no la tenemos, mezclamos la soja con miel, sirope o caramelo) y mezclamos bien, un minutito más en el wok.
5) Servimos el arroz con el huevo frito encima, un poco de cebolla frita, y si queremos, con más soja dulce en un cuenquito.

martes, 8 de abril de 2014

HEMC#61 - Fresas - Tarta de matcha, fresas y nata

El mes pasado no llegué al #HEMC, en el que la reina era la granada. Esta vez no podía fallar a Cris, y el mes de las fresas no me lo pierdo por nada.
hemc #61 - Fresas y/o Espárragos blancos
Así que aquí está mi aportación al #HEMC de abril, en el que los invitados son las fresas y los espárragos (juntos o divorciados).
Y participo con la que fue mi tartaita de cumpleaños.
Sí, sí, esta cosa tan pequeñita fue mi tarta de cumpleaños.
Normal que a vosotros os preparase una de queso.
Esta no hubiera llegado para todos.

Entre tartas de chocolate, pistacho, y demás parafernalias que andaba recopilando, esta tarta tan mona de Daily Delicious (si no conocéis el blog, echad un vistazo, sus recetas vienen paso a paso y tiene un montón de postres vistosísimos) se presentaba ideal.
Fresas, que no deberían faltar en las tartas de las flores como yo (!!!), que nacemos en primavera.
Té matcha, esa obesión que hace que la tarta sea verde y evoque aún más esta estación que tanta tontería nos hace decir.
Decorada y vistosa, pero fácil de montar, sobre todo si contamos con el pinche taster para la cobertura de nata (mis resultados aquí).
Y dimensiones reducidas, lo mejor si el finde de tu cumple te vas a tirar el día fuera de casa, ¿qué pinta en casa una tarta gigante, si nadie va a estar para comerla?

Dicho y hecho, si quieres tarta pequeña, toma dos tazas. La genovesa de matcha tendría que haber valido para un aro de 12 cm de diámetro, pero solo pude usar el de 10 cm (que os tengo dicho que no me preguntéis, que no tengo nada que confesar).
Igualmente quedó muy cuqui (no pongáis esa cara, para ser yo, es cuqui, y el taster hizo un buen trabajo, que dejará satisfechos a checos y fineses por igual), estaba buenísima, y a pesar de su tamaño probamos seis, el taster y yo, mis padres, y los suyos.
Bueno, vale, mi padre y el taster comen como un pajarito, y mi madre probó un cachín. Por los padres del taster no respondo.
Sí, vamos no nos imaginéis a los seis alrededor de esa tarta y con velas. No hubo velas, ni una, y no la comimos ni juntos ni revueltos.

¡¡Vamos a por la receta!! La original, bonita, vistosa, con manga pastelera y paso a paso en fotos, en Daily delicious.

Si queréis participar en el #HEMC, tenéis hasta el 30 de abril, y podéis optar por fresas o espárragos blancos, este es fácil, ¿verdad?

Tarta de matcha, nata y fresas
Ingredientes (10-12 cm de diámetro):
Pastel de té matcha...
- 2 huevos L
- 60 gramos de azúcar
- 50 gramos de harina de repostería
- 5 gramos de té verde
- 12 gramos de mantequilla derretida
- 10 gramos de nata de montar templada
Cobertura...
- 250-300 gramos de nata 35% M.G.
- 30 ml de licor de frambuesas
- 1-2 cucharadas de azúcar glass o blanco
Sirope de licor...
- 40 gramos de agua
- 40 gramos de azúcar
- 15 ml (1 cucharada) de licor de frambuesas
Y además...
- 5-6 fresas

Preparación:
A por el verde...
1) Tamizar y mezclar la harina y el té macha.
2) Batir los huevos, cuando espumen añadimos el azúcar gradualmente, y seguimos montando hasta que esté muy espeso (que cubra la cuchara) y palidezca.
3) Añadir 1/4 de taza de esta mezcla a la leche y mantequilla templadas y mezclar bien.
Agregar la mezcla de té y matcha y mezclar.
4) Incorporar el resto del huevo batido y mezclar cuidadosamente con una espátula, hasta que esté homogéneo y espeso.
5) Verter en una bandeja de hornear de 25x25cm forrada con papel y hornear a 180º durante 14-16 minutos.
Enfriar y cortar 4 discos de 10-12 cm de diámetro.
Sirope...
1) Llevar a ebullición el agua y azúcar, hasta que este se disuelva y espese un poco.
2) Fuera del fuego, añadimos el licor.
Cobertura de nata...
1) Montar la nata con el licor y azúcar (yo lo hecho todo junto, pero hay gente que monta la nata y luego añade el azúcar y el licro) hasta que esté bien firme.
2) Cortamos en cachitos dos o tres fresas, las otras las mantenemos enteras para decorar.
Montamos la tarta...
Vamos a reservar las dos planchas más bonitas para la base y la tapa final.

1) Colocamos una planchita de té. Pincelamos con el sirope de licor. Untamos una capa fina de nata y echamos por encima unos pedacitos de fresas.
2) Ponemos encima la siguiente base de bizcocho, otra vez pincelamos con sirope, untamos nata y repartimos fresas.
3) Seguimos, otra de pastel, más sirope, nata y fresas.
4) Finalmente ponemos la última tapa y con una espátula o pala untamos nata por encima y por los lados.
Decoramos con dos o tres fresitas y refrigeramos antes de servir :)
Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada!
Eso sí que es ser pesada, las reliquias de hace tres años

jueves, 3 de abril de 2014

Desafíos, mosqueteras y primavera

Ruibarbo, fresas y fruta de la pasión. Con estas tres frutas surgió el reto de primavera que nos lanzó Rosi, cuando Aurélie y yo babeamos con pastelería fina (¿¿fue Michalak??) que publicó en Facebook. Nosotras, todos para uno y uno para todos, respondimos al desafío de la mosquetera Rosi.

Y atrevidas como somos (sobre todo yo, porque ellas nacieron con más manos), decidimos emular las obras de arte más comestibles en nuestras cocinas. Y que no sería la primera vez que entonaríamos el grito de una  (lista de ingredientes) para todas (las petardas señoritas que pierden disfrutan del tiempo parloteando en Facebook).
...y hemos decidido inaugurar todas las estaciones (el día que nos dé la gana) con un reto de temporada,
 porque cualquier excusa es buena...
Lo más complicado para dar la bienvenida a la primavera, por supuesto, era conseguir ruibarbo, pero yo todas las primaveras encargo el mío directamente al productor. Bueno, vale, en realidad Rosi volvió a ser la proveedora de ruibarbo, además de enviar unas maracuyás buenísimas.
A veces me lo trae un hipopótamo de Finlandia, pero éste llega seco, así que creo que no lo voy a encargar más.

Yo tenía la idea en mi mente hacía tiempo. En mi boceto mental el resultado del reto era precioso, y yo sabía que no quedaría bonito, pero sí podía salir algo rico.
Sablé breton con una gelée de fresas, una crema pastelera de fruta de la pasión y chocolate blanco (el chocolate blanco pega muy bien con las tres frutas elegidas) y por encima ruibarbo caramelizado. Porque el ruibarbo me gusta tanto y lo veo tan poco, que cuando lo tengo no me gusta picarlo, triturarlo, convertirlo en crema o mermelada. Incapaz soy, y eso que una crema pastelera de fresas y ruibarbo tiene que ser lo más, y en mermelada ni os cuento (pero de esta compré en Riquewihr y tan como oro en paño la guardo, que me sirvió para mi v.2. o Plan B, que diría Rosi).
El sablé breton me lo dejé por el camino, muchas capas para un breton, y más teniendo en cuenta que éste no permite tampoco un relleno muy secreto.
Lo demás siguió igual en mi precioso dibujo mental e imaginario.
v.2. aka Plan B
Y con esta tarta decidí jugar en el reto.
La base es de Cardamomoland, o de Stefan, o de Välimäki (me quedo con el último, tiene un nombre mucho más divertido), o de autoría compartida. Le he puesto jengibre.

El relleno de fruta de la pasión y chocolate blanco es el mismo que utilicé para estos profiteroles, pero con bastante menos chocolate. Sin chocolate, incluso, en la v.2.

El ruibarbo lo he preparado como lo hizo Rosi en esta galette, pero con licor de frambuesas. Lingotazo incluido.

En cuanto a la tercera fruta, la capa secreta de fresas, se la he cogido prestada a Sonia, que a su vez se la preparó (seguro que con mucho cariño) a Liliana, de Albahaca y canela. La próxima vez se la plagiamos enterita.

Así que, como veis, cogiendo lo mejor de la casa (incluso de la mía), solo podía fallar en una cosa, ¡el acabado rústico, made in me y parasiemprejamás!
Capítulo 1: ¿Y qué pasó por el camino para que ese ruibarbo se convirtiera en fresas?
Mención especial y ola al taster, que casi se carga mi tarta en dos ocasiones. Si ya estaba perdiendo a alguna de sus más groupie fans, casi se gana otra gloriosa.

Pretendí que hiciera el batido de fruta de la pasión mientras yo terminaba la crema.
Y empezó a pelearse con el robot.
Se empeñó en ponerse con la crema mientras yo preparaba la fruta.
Le di todas las indicaciones (importantísimas con esas yemas) que requiere este tipo de preparación.
Cuando me giré, estaban saliendo grumos, ¡¡y el tío tan tranquilo, no había seguido ninguno de los protocolos por si eso sucede o parece que va a suceder!!

Entonces nos cambiamos los papeles, y lo hicimos según el inicial.
Y entonces veo que, según echa la pulpa en el vaso de la batidora, esta sale por debajo y llega a la encimera.
El tío, que primero había tardado media hora en montar la batidora, había quitado una pieza y la había posado tirado por ahí, como si fuera un mueble de IKEA, dejando un agujero abajo. La madre que lo trajo.
Quicir, que si no me giro, el tío ni se da cuenta y sigue tirando por toda la encimera el zumo.
Encantada de su técnica: "Voy a quitar esta pieza, que así encaja, seguro que no sirve para nada".

Capítulo 2: Pero sigo sin entender que tiene que ver el patas del taster, si al final la enreda chefa lo solucionó todo.
Mención especial (ya van dos) al motivo por el que las fotos cambian de 0 a 1. Se rompió entera la tarta al ir a servirla. Mejor no preguntéis y dad gracias que sobrevivió el molde. Por la ventana que se va casi.

De ahí la v.2. En esta usé ruibarbo de lata y mermelada de fresas y ruibarbo (sí, sí, de la de Riquewihr) para hacer la gelée de abajo, y fresas frescas para la cobertura, el tamaño de la tarta es también más pequeño, para 20cm de diámetro. Preferí usar la fruta en conserva para hacer la jalea, y no como cobertura, porque... digamos que no tiene el aspecto tan hermoso y delicioso del ruibarbo fresco. Snif.
[El taster no quería seguir comiendo cuando le dije que llevaba el ruibarbo que había visto el día antes en una lata]
[No, no puedo pegársela porque, en esta casa, el taster es el único con carnet de manipulador (de latas, digo, no de mentes)]
Pero, por lo demás, ¿os apuntáis a iniciar la temporada primaveral con una tarta como esta?

¿No? Bueno, pues aquí tenéis entonces las propuestas de mis amigas Rosi y Aurélie, que os traen unas ideas casi casi casi casi tan estupendas como la mía (!!!). Va, estoy de coña, lo que no es broma es que su ejecución es mucho más brillante.

Si queréis animaros a participar, podéis publicar vuestra receta con los ingredientes de la colección primavera hasta el 21 de junio, o esperar a la lista de ingredientes veraniega, si os apetece más :P

Tarta de ruibarbo y fruta de la pasión con fresas escondidas
Ingredientes (24 cm de diámetro):
Para la base...
- 250-300 gramos de harina
- 150 gramos de azúcar
- 90 gramos de mantequilla
- 1 huevo L
- 1/2 cucharadita de fleur de sel
- 1 cucharada de jengibre molido
Para el ruibarbo...
- 300-350 g (4 señores tallos) de ruibarbo
- 4 cucharadas (50 gramos) de azúcar
- 45-60 ml (3-4 cucharadas) de licor de frambuesas

Jalea de fresas...
- 100 gramos de fresas trituradas, hechas un batido homogéneo
- 15 gramos de azúcar
- 80 gramos de mermelada de fresas
- 1 hoja (2 gramos) de gelatina
Crema de fruta de la pasión y chocolate blanco...
- 320-340 ml de leche
- 4 yemas L
- 50-80 gramos de azúcar (esto es mejor ir probándolo)
- 20-25 gramos de maizena
- 75 gramos de chocolate blanco (podéis omitirlo o usar más cantidad)
- 80 ml (1/3 de taza) de pulpa de maracuyá
- 1 hoja (2 gramos) de gelatina

Preparación:
Preparamos la base, que podemos hacer un par de días antes...
1) Mezclar en un bol amplio la harina, azúcar, mantequilla en cachitos, huevo, sal y jengibre, desmigajando entre las manos primero, y luego amasando hasta que esté todo bien integrado.
Extender con un rodillo entre dos papeles de hornear y refrigerar al menos 1 hora (yo lo dejé 24).
2) Estiramos un poco más la masa con el rodillo, hasta tener una base muy finita, pero sin grietas.
Extendemos en el molde, pinchamos toda la superficie con un tenedor y horneamos a 200º durante 10-12 minutos y luego a 180º durante otros 20-25.
Vamos cambiando la altura de la bandeja para que se haga por todas partes, y tapando si se dora demasiado.
Tened en cuenta que en esta tarta no va a volver al horno.
Enfriamos.
Justo antes de hornear la base, preparamos el ruibarbo, y así aprovechamos el horno para los dos. Si no, lo podemos hacer al final del todo...
1) Cortamos en cachitos el ruibarbo y lo mezclamos en un bol con azúcar y licor, refrigeramos durante 10-20 minutos.
2) Colocamos el ruibarbo en una fuente de horno o bandeja forrada con papel, vertemos encima los líquidos que queden en la bandeja.
Horneamos a 200º durante 10-12 minutos y a 180º durante otros 20 minutos.
Reservamos.
Mientras horneamos la base o la enfriamos, hacemos la capa de fresas...
1) Hidratar la hoja de gelatina en agua fría durante 10 minutos.
2) Calentar en un cacito el batido de fresas, azúcar y mermelada.
Escurrir la gelatina, añadir a la mezcla caliente y remover muy bien.
Enfriar un poco antes de verter en la base.
Vamos a preparar una crema pastelera con fruta de la pasión y chocolate blanco, que también podemos tener lista un par de días antes...
1) Llevar a ebullición la leche en un cazo.
2) Mientras, batimos en un bol las yemas, el azúcar y la maizena con unas varillas, hasta que esté pálido y espesito.
3) Verter una pequeña cantidad de la leche en la mezcla de las yemas, sin dejar de remover.
Pasar ahora al cazo, también revolviendo.
4) Seguir cocinando a un fuego medio o medio-bajo (hay que ir controlándolo) durante unos minutos, sin dejar de remover, hasta que esté espeso (serán más o menos 5 minutos).
Ha de tener la consistencia de una crema, que se quede en la cuchara, que mantenga la forma si regamos con ella.
Lo importante es que no se cuezan los huevos y salgan grumos.
5) Cuando tenga esa textura, bajamos el fuego al mínimo, añadimos el chocolate derretido y la pulpa de la fruta de la pasión (batida y colada para quitar las pepitas) y cocemos 1 minuto más, a esa temperatura bajita, bajita y sin dejar de remover.
6-Queesparahoy) Si vamos a utilizarla ya, al principio del proceso hidrataremos la gelatina en agua fría, y ahora la escurriremos, derretiremos en el micro y añadiremos con unas varillas, integrándola completamente en la crema.
Enfriaremos 10-20 minutos antes de echar sobre la gelatina de fresas.
6-Vuelvaustedmañana) Si vamos a prepararla con antelación, en este punto enfriamos en un bol, refrigeramos cubierta con film, que haga contacto.
Cuando la usemos, hidrataremos la gelatina, templaremos un poco de la crema.
Añadimos la gelatina escurrida y derretida en el micro a la crema caliente, mezclamos bien bien, y cuando esté completamente integrada, agregamos el resto de crema y mezclamos bien.
Y lo mismo, encima de la gelée.
Últimos retoques...
1) Repartimos por encima, con una espátula y uniforemente, la crema de fruta de la pasión, que haya enfriado un poquito.
2) Colocamos por encima los cachitos de ruibarbo caramelizado, con cuidado de que no se hundan, y regamos con parte del sirope que haya quedado abajo, solo con el más espeso y caramelizado.
Refrigerar al menos 1 horita antes de servir.
Esta tarta, por su relleno, está mucho mejor al día siguiente, y aunque estas bases siempre se disfrutan más en el día, en este caso está buenérrima pasados los días (también he de reconocer que no la caté del día).
Más cositas...
- Tanto el jengibre de la base como el chocolate blanco de la crema son opcionales. El jengibre lo recomiendo muy mucho, la segunda tarta no lleva chocolate blanco y quedó muy buena también, menos dulzona, eso sí.
- Si no queremos tantas capas, podemos omitir la de fresas, y sustituir parte del ruibarbo por fresas, preparándolo igual.
- La tarta se puede montar en frío. Solo habría que echar la gelatina de fresa, esperar que cuaje, repartir la crema de fruta de la pasión, enfriar bien, y por último, colocar el ruibarbo caramelizado.
- La masa de la base la podemos hacer con antelación, y conservar estirada en el frigo. La crema pastelera también se puede cocinar antes y mantener refrigerada (sin la gelatina, que es opcional).
Así, el último día, solo tendremos que hacer la gelatina, las frutas, y montar la tarta.
- Si queréis poner helado, que sea de vainilla, nata o chocolate blanco.
- Si no tenéis licor de frambuesas, podéis usar Marnier, Kirsch o incluso ron. Si no, macerad la fruta con zumo (me gusta más que con agua y azúcar).
- En un molde alargado y bajo quedaría muy mona, entonces os aconsejo cortar más largo el ruibarbo, y controlar que con el mismo tiempo de horneado quede igual de tierno.
- La v.2. varía poquito, en el gelée usamos mermelada de ruibarbo con fresas y ruibarbo (de lata en este caso), la crema es lo mismo (sin chocolate blanco) y en la cobertura decoramos con fresas.
- El acabado brillante del ruibarbo se debe a la caramelización en el horno. Las fresas están puestas frescas, así que su brillo se debe a una buena pinceladita de mermelada de fresas derretida con licor de frambuesa.

Hace justo un añito: Muffins de nuez moscada y canela
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Una quesada sacrílega, pero rica :P
Eso sí que es ser pesada, las reliquias de hace tres años ¡Lingotazo! ¡White russian con horchata!