miércoles, 28 de mayo de 2014

Cajeta (dulce de leche de cabra con vainilla, canela y ron)


¡¡Qué paciencia!!

¡¡Casi dos horas de trabajo!!

Ni un lunes, ¡¡vamos!!

Hoy os traigo un básico para vuestro armario frigorífico. Una receta adictiva, irresistible, imprescindible, de lo más versátil, de lo más todo.
Y tras tanto trabajo, leche con azúcar es esto...

Cajeta, un dulce de leche de cabra.
La obsesión deestesábadonopasa llegó cuando encontré esta receta en Baking a moment. Le iba a preparar al taster el domingo para desayunar esos churros de masa choux para servir con la cajeta.
El desayuno, al final, se lo tuvo que hacer él, cosas que pasan (estaba ocupada haciendo inventario de mi despensa).
¿¿Veis las puntitas de la vainilla?? ¡Me encanta!

Pero bueno, el dulce lo preparé, y está buenísimo. Dios, sirve para taaantas cosas. Unas tartaletas con un corazón irresistible, como estas, para untar en el pan, derretido en el microondas para echar sobre el helado, ¿y qué me decís de gofres, crêpes y tortitas?

Y en realidad, no fue para tanto. Al principio solo hay que remover cada 15 minutos, que os da tiempo de secaros el pelo, colocar la habitación... Y luego ya tienes que estar pendiente, pero puedes hacerlo mientras hablas con tu madre por teléfono. Que no hace más que decir: "¿Leche de cabra? Ajjjjjjjjj. ¿Leche de cabra? Ajjjjjjjjjjj. ¿En serio lo estás haciendo con leche de cabra? Qué ascooo". Y así...

Podéis usar leche de cabra o no (os lo recomiendo, un sabor más original a lo que estamos acostumbrados), podéis usar la vainilla o la canela, o dejarla fuera, usar la especia que os dé la gana, así como el ron, que es opcional. Yo puse poquito porque no quería juntar ochenta sabores, la próxima vez le daré más, a ver qué tal.
Si es que simplemente así, untadito en las tostadas, es un vicio. Yo lo pongo sobre el pan recién tostadito, para que se funda un poquito.

Bueno, vamos con la receta, que al final vais a tardar más en leer la entrada que en preparar la cajeta, ¿¿vamos??

En Smitten Kitchen (sin ron) y en Honest cooking tenéis la receta que usé, que no usan el mismo proceso que aquella entrada que me enganchó ;)

Cajeta
Ingredientes (para 1 tarro):
- 1 litro de leche de cabra
- 200 gramos (1 taza) de azúcar de caña (o el que queráis)
- 1 vaina de vainilla
- 1 palito de canela
- 1/4 de cucharadita de bicarbonato de soda
- 1-2 cucharaditas de agua (para disolver el bicarbonato)
- 15-30 ml (1-2 cucharadas) de ron, opcional

Preparación:
1) Llevar a ebullición, a fuego medio-alto, la leche de cabra, azúcar, vainilla (las semillas y la vaina abierta por la mitad) y canela (partida en dos).
Removemos de vez en cuando, hasta que se disuelva el azúcar, para que no se pegue al fondo.
Usamos un cazo amplio, porque al echar el bicarbonato la mezcla va a espumar de lo lindo.
2) Cuando hierva, sacamos el cazo del fuego y añadimos el bicarbonato disuelto en el agua, sin dejar de remover, hasta que la espuma baje.
3) Cuando esté todo controlado (!!) lo volvemos a poner a fuego medio o medio alto y cocemos durante 60 minutos, removiendo cada 15 minutos al principio, y al final cada 5 o constantemente.
Posiblemente tengáis que bajar un poquito el fuego cuando lleve 20-40 minutos.
Cuando vayamos alcanzando la textura deseada, podemos ir sacando cucharaditas para comprobar cómo quedará cuando enfríe, pues al templarse seguirá espesando, con lo cual, si esperamos que reduzca en exceso en el cazo, luego será demasiado denso.
4) Pasados estos 60 minutos, si hace falta, cocemos un ratito más, yo lo tuve unos 10-15 minutos más.
Añadimos el ron, mezclamos muy bien, y listo para pasar por un colador (o retirar la canela y la vainilla, porque lo normal es que, gracias al bicarbonato, no haya ni un grumo) y conservamos en tarros de cristal.

Más cositas...
- Sobre la temperatura del fuego, yo lo lleve a ebullición a un fuego bastante alto, luego estuvo casi todo el tiempo al 6 de 9, y el ratito restante, 10-15 minutos, al 5 de 9, ya removiendo constantemente.
- Siempre lo tuve en un constante hervor, pero controlado, si cocéis demasiado bajo y no hay burbujitas, puede que os eternicéis, pero si dejéis que parezca lava, se os puede pegar.
El primer rato, sin problema, podéis estar yendo y viniendo, porque tarda bastante en coger consistencia.
- La leche de cabra que encontré era semidesnatada, no entera, y salió perfectamente.
- El ron y los saborizantes son opcionales, pero muy recomendables.
- Se conserva en el frigorífico (esta aún tiene unos días, pero en casa la que hacía mi madre, con leche de vaca, más de un mes perfectamente, otra cosa es que aguantéis vosotros). Tiene una consistencia untable, pero podéis calentar la ración que vayáis a usar en el microondas y os quedará un sirope que echar sobre el postre que queráis ;)

Sí, me dediqué a 'limpiar' los palitos antes de tirarlos...

Hace justo un añito: Mini bundts de azafrán, coco y cardamomo
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Un pastel muy fresquito, de crema de limón y moras.
Eso sí que es ser pesada, las reliquias de hace tres años

viernes, 16 de mayo de 2014

Costillas en salsa de bourbon y 'pan' de cuchara de maíz

¿Sabéis esos platos que veis y os enamoráis locamente?
No, no me refiero a cuando estáis en Maisons du Monde y el taster os sigue por todos los pasillos deseando ver la luz de la salida a la calle.

Hablo de la comida. Lo ves, y sabes que tienes que prepararlo.
Como le pasó a Liliana con mi pollo. ¡¡Oh!! Sí, sí, mirad aquí.

Bueno, sí, esto si no lo decía, reventaba.
Pero en realidad, esta introducción era para contaros cómo surgió mi imperiosísima (sísima sísima) necesidad de preparar este menú que es una pasada (pasadísima dísima).

Foto en Facebook y Thanh, de Eat little bird. Solo estas palabras hablan de una historia de amor y atracción.
Hablo de esta foto de las costillas, y esta otra del spoonbread.
¡Oh! Fue verlas y sabía que tenía que caer. No podía morir acabar el mes sin probarla.
Y por supuesto, el siguiente fin de semana le copié el menú a Thanh.

Si solo Thanh y yo (¡¡yo!!) no os aportamos la suficiente confianza, pensad que se trata de una receta de la gran Nigella Lawson. Sí, esa mujer que echa cantidades exorbitantes de azúcar y mantequilla para hacer cualquier cosita. De su libro Nigella Christmas.

Aunque reduje las cantidades, la próxima vez haría aún menos del pan de cuchara, porque salió demasiado respecto a las cantidades de carne. No estaba muy compensada la cosa, vamos.

Lo mejor de este menú es que no os ata nada de nada a la cocina. La carne se marina el día antes.
El pan es solo batirlo todo junto en una picadora.
Y se hornean juntas las dos cosas, el mismo tiempo, y a la misma temperatura.
En serio, ¿no suena genial?

Y si os sobra salsa, mejor, porque está de muerte.

Costillas en salsa de bourbon
Ingredientes (para 2 personas):
- 1 costillar de cerdo
- 100 g (1/2 taza) de azúcar moreno o de caña
- 180 ml (3/4 de taza) de bourbon (tipo Jim Beam o Jack Daniel's)
- 30 ml (2 cucharadas) de salsa de soja
- 30 ml (2 cucharadas) de salsa de mostaza
- 30 ml (2 cucharadas) de ketchup

Preparación:
1) Mezclar en un recipiente el azúcar, bourbon, salsa de soja, mostaza y ketchup.
Mezclar con las cotillas costillas (nada, que dice Javi que mejor lo usemos con las costillas y dejemos a las señoras curiosas en paz) en una bolsa y refrigerar durante toda la noche.
2) Sacar las costillas de la bolsa, extender en una fuente de hornear y asar a 210º durante 1 hora, dando la vuelta a la mitad.
3) Cuando estén casi listas, ponemos el marinado de la bolsa en un cazo y llevamos a ebullición, cocemos durante 7 minutos o hasta tener una salsa espesa y brillante.
Verter sobre las costillas y servir.

'Pan' de cuchara de maíz y queso
Ingredientes (para 8 personas o una burrada así):
- 35-40 g de mantequilla derretida y enfriada
- 225 g de copos de maíz dulce escurridos
- 2 cebolletas troceadas
- 75 g de cheddar rallado o en cachos (yo usé este queso)
- 2 huevos
- 175 g de harina de maíz
- 1 cucharadita de royal
- 500 ml (2 tazas) de leche

Preparación:
Usé una fuente de 20cm de diámetro y una cazuelita algo más pequeña, necesitáis un molde o fuente de litro o litro y medio de capacidad...
1) Derretir la mantequilla y enfriar.
2) Poner en la picadora el maíz, cebolla, cheddar y huevos.
Picar para trocear las verduras (y el queso si no está rallado).
3) Añadir la harina y royal y batir hasta que se forme una pasta.
Con el robot encendido, añadimos la leche y mantequilla y mezclamos.
4) Verter en el molde engrasado y hornear a 210º durante 1 hora.
Sacar del horno y reposar 10 minutos antes de servir (en este tiempo se sigue cocinando un poco).
Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Iba de sabores intensos.
Eso sí que es ser pesada, las reliquias de hace tres años

martes, 13 de mayo de 2014

Pollo asado con leches en vinagre (licencia robada) y patatas al horno (de las mías)

¿¿Sabéis?? El otro día estábamos en el Carrefour (pero no en este), le enseñé al taster unos cronuts, ¡¡y no sabía lo que eran!! Puso cara de no haber oído esa palabra en la vida. ¿Os lo podéis creer?

Bueno, ya me he metido con el taster, solo me falta una piedra incongruente y una receta para completar la entrada.

Pero no hay mucho interesante que contar esta semana...
Me corté con el cuchillo del pan...
Se me cayó un croissant en la cocina, por el lado que pega, y tras fregar hice un vallado de trastos para no despistarme y pisar, y fue justo donde pisé cuando fui a por un cuchillo...
El taster manchó toda la nevera de queso con ajo y me lo dejó toda la noche para que lo limpiase yo, pero luego es el que se queja si al abrir la nevera huele a queso... [Espera, meterte con el taster, eso ya lo has hecho]
Y, bueno, hemos estado unos días fuera y tuve al taster durante no sé cuánto tiempo (tampoco mucho, eh), en un Carrefour (sí, sí, en este) y ahora tenemos un millón de cosas y ya no vamos a tener que comprar ni harina (por decir algo) en los próximos meses. Chocolate desde luego que no.

Espera, espera, hay una buena. El día antes de irnos a Burdeos, serví esta tarta de zanahoria en casa de Gucci mis padres, para que mi madre pasara mejor el trago de que la abandonásemos por un vino francés [Tía, deja de decir mentiras, si tu madre no come dulces]. No usé el mejor cuchillo para cortarla, porque esta vez preparé una cobertura durita, y me la cargué entera al primer intento de tajo. Y entonces, mientras el taster iba a por una cámara (animado por mi padre, esto es el colmo) para hacer una foto de cómo con una simple incisión había destrozado la tarta entera, pensé en arreglarlo: "Cuchillo de sierra".
Y sin pensar más, cogí un cuchillo de sierra que había en la mesa y lo clavé en la tarta.

Mi padre se quedó mudo, mirándome (un segundito nada más). Mi madre no se enteraba de nada. El taster estaba por ahí cogiendo la cámara. Mi instinto me dijo: "¿Por qué había un cuchillo de sierra limpio para cortar una tarta encima de la mesa del comedor justo cuando lo necesitabas? ¿No es eso raro?".

Oh, Dios, era el cuchillo con el que el taster había comido el pollo asado o guisado, o algo así, lleno de salsa.
Sí, lo cierto es que, antes de reírse, acusarme, y relatárselo a mi madre (que lo negaba, la pobre, incapaz de pensar que su hija puede hacer algo así), la cara de mi padre fue un poema. Como si no fuera consciente o no estuviera seguro de lo que iba a pasar.
Así que en realidad sí ha sido una semana interesante. No siempre toma uno tarta de zanahoria con hebritas de pollo insertadas.
[El taster pensó que había cogido el cacho que no tenía pollo, y que me había dejado el otro, pero fue al revés. Quiero agradecer desde aquí a mi padre que me guardase el secreto, y recordarle al taster que no puede quejarse, pues parece que le gustó...]

[Ya te has metido con el catador y escrito una piedra, toca la receta]

Pero para hacer este pollo no tenéis que ir a ningún Carrefour más allá de ninguna frontera, y además, le va a dar un sabor muy bueno a cualquier postre.
Cuando descubrí esta receta en Picky Palate, me enamoré de su aspecto, pero me dio algo de miedo/asquete/reparo la técnica de preparación.
Bueno, pues aunque asar el pollo en leches con vinagre suene cerdaco, sale estupendo de la muerte. Y de hecho, repetimos operación, porque solo necesitáis un puñadito de ingredientes y en un ratito enano, tenéis hecha una cena de lo más decente.

Por supuesto, nada mejor que rematarlo con unas patatitas, ¿os apuntáis?

Pollo asado con leches en vinagre
Ingredientes (2-3 raciones):
- 4 contras de pollo (las mías eran sin piel)
- 120-150 ml de buttermilk
- 2 cucharaditas de comino molido
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1 cucharadita de ajo en polvo
- 1/2 cucharadita de sal
- 1/4 - 1/2 cucharadita de pimienta negra
- Unas ramitas de romero
- Unas ramitas de tomillo

Preparación:
1) Poner el pollo en una fuente de hornear, sin dejar demasiado espacio entre las piezas, amontonadito, que no montadito.
2) Mezclar en un tazón el comino, pimentón, ajo en polvo, sal, pimienta, y unas hojitas de romero y tomillo picaditas.
Espolvorear bien por el pollo, cubriéndolo todo, y presionando con las manos si hace falta.
3) Verter sobre el pollo el buttermilk (no hay que cubrirlo del todo, pero sí regarlo) y poner por encima unas ramitas de romero y tomillo.
4) Tapar con aluminio y hornear a 180º durante 60 minutos.
(Yo lo tuve a 180º durante 20 y a 200º durante 30 para poder hacerlo junto con las patatas).
Descartar parte del líquido, poner bajo el grill del horno a máxima temperatura durante 4-6 minutos y servir (sin los jugos de la fuente).

Patatas al horno
Ingredientes (2-4 raciones):
- 400-500 gramos de patatas (yo uso de las pequeñitas)
- 4-8 dientes de ajo, sin pelar
- 20-30 ml (4 cucharaditas - 2 cucharadas) de aceite
- 1/2 cucharada de pimentón
- 1/2 cucharada de romero fresco picado
- 1/2 cucharada de tomillo fresco picado
- 1 cucharadita de ajo en polvo
- 1 cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de pimienta negra
- 1/2 cucharaita de mostaza molida

Preparación:
1) Limpiar las patatas y cortar, peladas o no, en cachitos (las baby en 4-6 pedazos cada una).
2) Mezclar en un bol el aceite, especias, hierbas y sal.
Añadir las patatas troceadas y embadurnar bien, más efectivo (y guarro) con las manazasitas.
3) Extender en una bandeja de horno forrada con papel, colocar entre las patatas los dientes de ajo, sin pelar y por encima unas hojitas de tomillo y romero fresco.
Hornear a 200º durante 30 minutos, en la parte alta del horno, bajando si hace falta.
¡¡Y listas!! No os olvidéis de untar esos ajitos en pan.

miércoles, 7 de mayo de 2014

'Ensalada' de halloumi, bacon y pan crujiente

Sí, he puesto ensalada, pero más bien esto es un bocata cerdaco e indecente deconstruido demolido.
Mirad la pestañita en la que está abierto mi blog. ¿Veis ese pajarito tan bonito que luce hace unos días?

Sí, sí, eso llamado, parece ser, favicon, que todos sabéis poner, que yo envidiaba, pero que no sabía colocar, porque al no conocer su nombre, no podía buscar...
Entendedme, no soy muy de poner en Google: "Cómo poner un dibujito en tu blog para que salga en la pestañita cuando entran y quede toguapo".

Pues Javi el reCocinero, además de cocinar con cabezonería, se empeña en ilustrar a las más patas, y tuvo el detalle de ilustrarme.
Como últimamente todo son dulces, vamos a celebrar el pajarito (oye, para mí es algo cuquísimo, sobre todo ahora que consigo verlo en Chrome desde mi propio ordenador) sirviéndole a Javi un plato salado, de los que sí le gustan.
A ver si le conquistamos un poco con el estómago, para abusar de él nuevamente en breves meses.

Y a los demás, aprovechando la operación bikini os traigo una ensalada que siempre son ligeritas y fáciles de comer.

Espera, no. Os traigo algo fácil de comer, no ligero, y tampoco ensalada.

O depende, si sois de la escuela "el verde para las vacas", podréis, como nosotros, llamar a esto ensalada.

Cuando vi esta receta de Jamie Oliver, me pareció ver/quise ver queso halloumi.
Y entonces decidí prepararla usando halloumi.

Vale, pensáis, sustituiste el pan por queso para mantener el toque healthy del pollo.

¡No!
Eliminé el pollo y dejé todo lo demás.

Va, animaos, con pollo o feta, con rúcula o espinacas, o mezclándolo todojunto, es tan genial que nadie va a discutiros si es una ensalada o qué es.

Y por cierto, esto con un huevo encima va a estar de muerte, ¡¡apuntaos la idea!!
Javi también está de operación biquini, aquí tenéis su ensaladita.

Ensalada de halloumi, bacon y pan crujiente
Ingredientes (2-4 personas):
- 150-200 g de halloumi troceado
- Unas rebanadas de chapata o algún pan rústico
- 2-3 lonchas de bacon
- Un buen piñado de hojas de espinacas
- Aceite
- Vinagre
- Zumo de limón
- Miel
- Pimienta (la sal con este queso y el bacon no os hace falta)

Preparación:
1) Cortar el pan en cachos desiguales, rompiéndolo con las manos (efecto rústico) y tostar a 200º un poco engrasado (o no) durante 15-20 minutos, o hasta que esté crujiente, dando la vuelta a la mitad del horneado.
2) Freír el bacon o panceta por los dos lados hasta que esté crujiente, enfriar y trocear en cachitos (o freír ya troceado).
3) Freír el halloumi con un poquito de grasa (no es necesario si nuestra sartén es delasbuenas) por los dos lados, hasta que esté bien doradito.
4) Mezclar las espinacas con aceite, vinagre, miel y zumo de limón y poner en el fondo de un plato.
Echar por encima el pan, halloumi y bacon y servir.
Podéis añadir sal y pimienta, al gusto, pero esperad al final para el tema de la sal, porque con el halloumi y el bacon lo más normal es que no os haga falta.

Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! El que sigue siendo mi bizcocho favorito, con almendras, frambuesas, manzana y moras
Eso sí que es ser pesada, las reliquias de hace tres años

sábado, 3 de mayo de 2014

Trampas - Browkies

Mayo es genial.

Con todos sus puentes, sus festivos, sus vacaciones (aynoqueesteañoesono) y todo ese tiempo libre que no cae en otros meses del año así, como sin venir a cuento.
Así que claro, una se pone perezosa perezosa, y en lugar de prepararos un recetón, os traigo una de trampas.

Pero más trampas que habitualmente, porque esto ni me lo he agenciado yo.
Así que hay otra tramposa.

Llega tu cumple y una buena amiga se acerca a tu casa con un dulce al que invitarte (porque yo no hago tarta para todos y sabe que no va a llegar con la mía). Que da igual que sea con polvos de caja de cartón.
Porque oye, al menos te lo prepara ella, con mucho cariño.
No. Mis amigas son de las que te mandan la caja. Sin velas, ni nada. "Ahí te lo prepares tú, mona".

En realidad, aunque mi amiga sea una tramposona, y nunca me prepare nada rico, acertó de pleno, lo que ella no sabía es que yo llevaba siglos para preparar unos browkies, con toda la de brownies que tenemos por aquí. Pues para este, ha tenido que venir Raquel con Q y una caja de cartón para que me animase :D
Y oye, no siempre, pero a veces se agradecen estos sacrilegios a lo casero, ¿verdad?